20181013 https://www.diariolibre.com

Si esta isla se hundiera --no lo quiera Dios-- y solo quedaran las tantas leyes que se producen, cualquier extranjero que viera ese catálogo estaría autorizado a pensar que este era el país más ordenado y celoso del cumplimiento de las normas de todo el planeta.

Aquí tenemos leyes para todo, pero muy pocas se cumplen, porque vivimos en lo que un gran jurista llamaba nuestra “hipocresía legislativa”, gracias a la cual nos sentimos satisfechos con tener la ley pero no ejecutarla.

La desgracia de nuestro país es el irrespeto a la ley. No la cumplimos los dominicanos y el extranjero que viene tampoco lo hace y así, nuestro querido país es cada día menos deseable para vivir para aquellos que respetan el orden.

Ninguna huelga cumple con los requisitos de ley. Aquí todo es obra de la fuerza y del desorden y hasta que no se cambie esa actitud nuestra sociedad será de segundo orden aunque nos llenemos de avenidas y rascacielos del primer mundo.

Toda sociedad desarrollada se basa en el orden y en el respeto a la ley. Lo demás viene por añadidura.

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