Es hora de ver números
En el debate sobre la cesantía han faltado los números. La cesantía es una cuestión de números, o sea, de cuánto le cuesta al empleador y en qué beneficia al trabajador.
Lo lógico debería ser que todas las partes estuvieran abiertas a un sistema que no perjudicara a los trabajadores y mejorara la industria, es decir, la posibilidad de crear más empleos.
Los más interesados en que se crearan nuevos empleos debieran ser los sindicalistas pues tendrían más candidatos a afiliarse a sus organizaciones.
Pero ese no parece ser el propósito, pues luce que les basta con lo que tienen aunque sea muy poco.
Los empresarios, por su parte, parecen más enfocados en destruir la cesantía que en explicar las ventajas que podría tener el sistema que apoyan, propuesto por el Gobierno.
Por eso, es comprensible la desconfianza de los sindicalistas.
Por tanto, lo que impone la realidad es que la discusión se base en números, no en opiniones, porque quienes están perdiendo hasta ahora son los trabajadores cuyo aumento de salario está de rehén de los intransigentes.
