20180601 https://www.diariolibre.com

Vivimos una época rara. Estos son los tiempos en los que más se ha avanzado en desterrar la intolerancia y la discriminación y, sin embargo, encontramos los ejemplos más horrendos de esa enfermedad de los humanos.

Así, a gente que se supone inteligente y con cierto cultivo del intelecto, no le importa la bajeza de publicar un mensaje electrónico burlándose de un defecto físico de nacimiento de un hombre público.

Esas mismas personas, que aparentemente no tienen a nadie enfermo en su familia ni nada de qué avergonzarse, son capaces de insultar, de agredir y de denostar a cualquiera (a veces ni siquiera lo conocen) por expresar sus ideas, olvidando la cantidad de muertos que han sido necesarios para alcanzar los grados de libertad de que disfrutamos.

Diario Libre mantiene abiertas sus páginas a las opiniones de los lectores. Tenemos controles para evitar las malas palabras, pero siempre se pasan expresiones soeces que solo hablan de lo infinita que es la estupidez humana, como afirmó Einstein.

Cuando vaya a escribir un insulto, piense en lo que diría su madre.

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