20180606 https://www.diariolibre.com

Si el tranque en la Ley de Partidos continúa, estará claro que el problema que impide su aprobación no tiene que ver con legalidad u otro motivo plausible, sino con la conveniencia de las partes que buscan colocar la ley a su favor.

Eso es muy humano pero política y democráticamente incorrecto.

Tal como están las cosas, ya no hay quien le quite a esa ley su carácter ilegítimo aunque proceda de una votación unánime. Es evidente que se trata de hacer un traje a la medida de los intereses partidarios o particulares de algunos candidatos y eso la descarta como “regla general y abstracta”.

Las elecciones deben ser concebidas como una actividad que se rige por reglas que son generales y que no otorgan ventaja a ninguno de los participantes. No puede haber reglas para uno distintas a las de los otros. Pretender, por ejemplo, que unos partidos se rijan por reglas diferentes, no solo es discriminatorio porque rompe la igualdad entre todos, sino que establece un precedente que habría que aplicar a todos los aspectos de la vida nacional.

Necesitamos una verdadera ley, no un adefesio jurídico.

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