Exceptio veritatis

La publicación por parte del Tribunal Constitucional de una aclaración sobre los alcances de sus decisiones en materia de difamación a funcionarios públicos no fue bien pensada antes de emitirla.

Es un viejo aforismo que los jueces hablan por sentencia y aunque las decisiones del alto tribunal, en principio, sientan precedentes obligatorios, cada caso es diferente y eso de por sí hace débiles las decisiones generales que toma cualquier corte.

Pero además, la ocasión de la publicación no cayó bien, pues se entendió que era una especie de desagravio al mal rato que pasó el presidente de la Cámara de Diputados en un estadio deportivo. No parece elegante que un tribunal aparezca como parte en un pleito que no es suyo.

Hay que hacer una advertencia a los políticos que quieran usar esto para tratar de intimidar a los ciudadanos: El funcionario tiene derecho a demandar en justicia si se siente agraviado, pero debe recordar que en el juicio la parte demandada ejercerá la “excepción de la verdad” y podría presentar pruebas de lo que afirma y no muchos saldrían bien parados...

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