20180207 https://www.diariolibre.com

Decir que el sistema dominicano de exenciones es perverso, es quedarse corto, pero no todas las exenciones son malas o improductivas.

Todas las exenciones le cuestan dinero al fisco, pero muchas tienen su justificación en que producen un bien mayor: crean empleo, activan la economía por medio de la distribución del ingreso de manera más eficiente que como lo haría el Estado, y ofrecen a las personas la dignidad de un trabajo.

Muchas de las actuales exenciones que se conceden a la industria han perdido su razón de ser, pues solo son útiles para los empresarios que las están disfrutando. Esas exenciones no crean empleos y distorsionan el mercado.

Otras, como las de zona franca, podrán resultar costosas a los ojos de un experto en eficiencia, pero son fundamentales para la paz pública.

Solo debemos pensar qué pasaría en casi todos los pueblos del país si se pierden los miles de empleos que crean las zonas francas, que además aportan know how y disciplina de trabajo al país.

Las exenciones hay que verlas en su aporte, no solo en lo que cuestan.

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