Falta de mantenimiento
La información de que el 70 por ciento de los hospitales públicos presenta problemas de infraestructura no sorprende a nadie, puesto que una de las fallas más conocidas de nuestro modelo es la permanente falta de mantenimiento que permite el deterioro de las obras.
En los países organizados, para no decir desarrollados, porque una cosa puede ser diferente de la otra, el mantenimiento es una cuestión rutinaria que no constituye noticia. En nuestro país, por el contrario, el mantenimiento es prácticamente inexistente, porque aquí lo que motiva son los grandes contratos, tener que hacer esa carretera o ese edificio de nuevo. El mantenimiento son “chelitos” que a nadie interesan.
Pero si algo puede medir el nivel de desarrollo de un pueblo es el esfuerzo que pone en mantener funcionando sus obras vitales.
El mejor ministro de Obras Públicas, por ejemplo, no es el que construye grandes obras sino el que da mejor mantenimiento a las existentes y así les economiza grandes costos al Estado y al contribuyente, al tiempo que educa en el cuidado y protección necesarios a todos los usuarios.
