Giros políticos
Alguien dijo que no hay una forma elegante de ganar la guerra. Al combate se va a ganar cualesquiera que sean los medios pues la derrota tiene la cara muy fea.
Esto vale para la política, por eso no es de extrañar que veamos “extraños compañeros de cama” según va evolucionando la siempre cambiante naturaleza de las campañas políticas.
En países como los nuestros en los cuales las elecciones no son un asunto político sino económico, pues las mismas le cambian la vida a los ganadores y sumen en la miseria a los perdedores, no es de extrañar que se den los más inverosímiles giros políticos, pues como dijo Bonó en el siglo XIX y sigue siendo válido en nuestros días, “el rojo de hoy que le quiten la prebenda se vuelve azul, y al azul que se la den, se cambia a rojo”.
Por tanto, no hay que asustarse con las alianzas “chiquitas” y “grandes” que todavía veremos en este ciclo electoral. Es que, y es una pena, que las circunstancias no han cambiado en 200 años en la cultura política del país dominada por la pobreza, el caudillismo y las expectativas de los que ejercen la política.
