El canciller Roberto Álvarez presentó ayer un acuerdo entre República Dominicana y Haití ambicioso en su alcance y abarcador en sus objetivos.

Es destacable la decisión de los dos países de inscribir en el registro civil haitiano a los nacionales de dicho país que se encuentren en República Dominicana. Los problemas se solucionan interviniendo en las causas, no solo por las consecuencias, y un registro civil haitiano en condiciones es un gran avance para solucionar las diferencias de criterio sobre la nacionalidad que tantas dificultades ha creado a lo largo de la historia.

Temas fiscales, de producción de energía, contrabando, tráfico de personas, hospitales en el lado haitiano de la frontera... temas cruciales en las relaciones entre los dos países, que si se enfrentan con firme voluntad de cumplimiento en ambos lados, pueden suponer una normalización de las relaciones no siempre fluidas ni consistentes.

Es un acuerdo que llega en un momento inmejorable. La situación mundial obliga a pensar en temas trasnacionales. Lo importante, que exista la firme voluntad de trabajar en su éxito.

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