20170810 https://www.diariolibre.com

Es inútil el intento de frenar las compras por internet, mientras en el país no se den las condiciones de precio y variedad que favorezcan al consumidor.

Está claro que consumidores hay. Lo que no existe es la variedad de productos ni precios razonables para que esos consumidores abandonen esa opción que facilitan la tecnología y el comercio modernos.

Sin embargo, parece razonable que el Estado, que sufre pérdida en sus ingresos por las compras exoneradas de impuestos, diseñe un mecanismo que preserve la libertad de compra, pero que le establezca ciertos límites.

Visto así, el problema es el límite. La Dirección de Aduanas, en su proyecto, plantea 20 compras y un tope de US$2,000, que parece por debajo de la realidad del consumo actual de los usuarios y que podría afectar acuerdos internacionales firmados por el país.

Una simple suma de doscientos dólares al mes, daría US$2,400 al año. Algunos piensan que US$5,000 sería razonable.

Lo importante es que se produzca un proceso de diálogo en el que el Estado no pierda, pero tampoco el usuario.

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