20180117 https://www.diariolibre.com

Contrario a lo que puede parecer, la falta de aprobación de importantes proyectos en las cámaras del Congreso Nacional no se debe a falta de laboriosidad de los legisladores, sino a una enfermedad que está afectando al cuerpo social dominicano de un tiempo para acá: la falta de decisión y la incapacidad para lograr acuerdos.

Los legisladores trabajan mucho, aunque no lo parezca, pero cuando un proyecto enfrenta intereses, o se debe imponer una decisión que conlleva costo político, los legisladores se paralizan y, en muchos casos, esperan la decisión de unos jefes políticos que tienen el mismo carácter.

Ahí están los códigos, el aborto, la ley de partidos y decenas de piezas legislativas más, que duermen el sueño eterno en el Congreso por falta de decisión.

A nuestros congresistas se les ha olvidado que el pueblo los envió a las cámaras a tomar decisiones, la parte difícil del negocio. La parte fácil la puede hacer cualquiera.

El desorden que se observa en el país es consecuencia de este mal. Nadie quiere asumir su papel, sino solo disfrutar del pastel. Así no se puede.

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