20180309 https://www.diariolibre.com

El cambio más importante del sistema procesal penal en nuestro país fue eliminar la “íntima convicción del juez” y sustituirla por un sistema de pruebas real, en el cual el imputado es realmente inocente hasta que se le pruebe su culpabilidad.

En muchos casos, las pruebas son muy difíciles de obtener y en otros las circunstancias hacen muy difícil eliminar la “duda razonable” de la comprensión de los jueces. En esos casos, en los sistemas judiciales que siguen este sistema, la búsqueda de un testigo calificado se convierte en la llave para abrir el candado de la condena.

Los beneficiarios de los acuerdos judiciales son generalmente, imputados menores, que no podrían ser condenados a pena mayor. En estos casos, opera la justificación del “mal menor” o del “mayor bien”. Es decir, es menor el daño de soltar a un acusado de menor participación en los hechos, para lograr la condena de los verdaderos culpables.

Siempre y cuando el proceso se haga bien, la Justicia no puede prescindir de esta herramienta, pues de lo que se trata es de un intercambio en el cual los beneficios superan a las pérdidas.

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