20180201 https://www.diariolibre.com

La frase es de un sacerdote en Venezuela, pero refleja una realidad de toda América Latina.

En su homilía de hace unas semanas, hablando de los graves problemas de su país hacía un llamado dramático al mejor recurso con que cuenta toda nación. Decía: que no se vayan los jóvenes. Que se vayan los que tienen que irse que son los que le han hecho daño al país.

Las crisis políticas son como la “ley de Gresham” en economía: la moneda mala expulsa a la buena. Las malas decisiones políticas que conducen a las crisis, expulsan lo mejor de la sociedad, a los emprendedores, a los que pueden hacer camino, mientras los causantes del problema se siguen lucrando de la crisis que crearon.

Venezuela es un caso en punto, pero en algún momento de nuestra historia, todos nuestros países han pasado por situaciones similares y hemos exportado lo mejor que tenemos mientras los peores siguen vegetando en el pantano que crearon.

Necesitamos mayor participación ciudadana y un liderazgo más comprometido para que los buenos se queden y expulsemos a los malos.

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