20180302 https://www.diariolibre.com

El Código Procesal Penal es un código garantista que se basa en la libertad como condición fundamental del ser humano. Por eso, el Código ha chocado con una cultura judicial autoritaria, en la cual el “tránquenlo” era la regla.

Por esa razón, algunas de las disposiciones del Código debieron ser moderadas para permitir su asimilación por parte de la población y, al mismo tiempo, descargar de obligaciones innecesarias al Poder Judicial. Los casos de las medidas de coerción y la libertad condicional son dos puntos por dilucidar.

Debido a que la libertad es la regla, los sometidos a coerción carcelaria pueden pedir su revisión cada tres meses. Esto se presta a corrupción y a sobrecargar a los tribunales, sin contar que puede pedirse todas las veces que se quiera “si las condiciones de la prisión han cambiado”.

El mismo plazo de los tres meses vale para la libertad condicional. Un preso al cual le falten diez años de condena pero que califique para su libertad, podría pedirla 40 veces en ese período, lo cual es un absurdo. En otros sistemas, la libertad se puede pedir una vez por año, lo que parece más razonable.

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