20171018 https://www.diariolibre.com

La conducta anticiudadana que observa el Colegio Médico Dominicano lo hará morir de éxito, pues con cada “exitoso” paro de labores irá perdiendo, como en la maldición gitana, apoyos y estima entre la población y los propios médicos.

La huelga o paro de labores es siempre el último recurso en la lucha sindical, pero para los médicos es lo primero.

La primera consecuencia de relajar el recurso es que la otra parte en conflicto comienza a dejar de negociar, porque no aprecia las razones valederas que pueda tener el contrincante. Como ningún argumento vale y la actitud no es razonable, se cierran los caminos.

Además, comienzan a producirse los naturales descontentos entre los pacientes que pueden conducir a situaciones de violencia, como ya ocurre en otras naciones.

Por tanto, para salvar al sindicato médico hay que producir un cambio de actitud entre sus integrantes. Ese cambio debe producirse también en el Gobierno que debe aprender a no responder bajo presión, sino dialogando a tiempo.

La salud de un pueblo no es un bien negociable y menos sujeto a ser rehén.

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