¡Ni una más!
Ellas eran tres esposas jóvenes, con hijos pequeños que la sinrazón política quiso eliminar de la faz de la tierra y lo que logró fue “encender la llama justa de la libertad”.
Hoy, mujeres como ellas, esposas jóvenes con hijos se ven amenazadas por la sinrazón machista y caen sin que se produzcan medidas que sean efectivas para protegerlas.
Lamentablemente, en nuestras sociedades, a pesar de sus avances, la mujer sigue estando en una posición de desvalimiento. No importa que sean exitosas profesionales o ejemplares amas de casa criando hijos excelentes. Para el machista eso no importa. Lo que importa es la propiedad de la mujer, su “ley” que debe ser obedecida o pagarán el precio por ello.
Las autoridades no pueden esconder la cabeza ante esta realidad, ni contribuir a este clima horrendo con declaraciones que siguen victimizando a la mujer, sino proponer soluciones efectivas contra esta “pandemia bochornosa”.
Aquel sacrificio ayudó a la libertad de este pueblo. Ojalá el sacrificio de las de hoy contribuya a liberar a nuestras sociedades del machismo.
