No puede permitirse

No puede considerarse satisfactoria, aunque era de esperarse, la respuesta de la población a la reapertura de la economía.

Por las razones que fueran, mucha gente no obedeció las instrucciones de las autoridades de observar distanciamiento social y llevar mascarillas en lugares públicos. Tampoco es una explicación válida la ofrecida por las autoridades del Metro de Santo Domingo sobre el apiñamiento que se observó incluso en vídeo, así como los reportes sobre los autobuses de la OMSA.

Diario Libre había advertido en un comentario editorial anterior, que esa conducta debía esperarse por lo que era preciso tomar medidas adicionales para garantizar la conducta socialmente correcta.

El Gobierno debe intervenir vigorosamente para prevenir que la conducta observada se convierta en la práctica habitual y que, por tanto, eche por la borda los esfuerzos hechos para tratar de detener la pandemia.

Se debe aplicar la teoría de la “ventana rota”, para evitar que un hecho minúsculo se convierta en otra pandemia, esta vez, de indisciplina social.

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