20180607 https://www.diariolibre.com

La mayor necesidad de la educación dominicana de hoy tiene que ver con la producción de nuevas ideas que vuelvan a crear un vigoroso movimiento que impulse a los estudiantes, a sus padres y a los profesores a dar al proceso educativo un nuevo sentido.

Vivimos tiempos de cambio. Para lo que antes había que contar con una biblioteca de miles de volúmenes, ahora basta con tener un teléfono celular, o una computadora. No hay que insistir mucho sobre el tema. Todos sabemos lo que se ha cambiado.

Esos cambios demandan un nuevo concepto de la educación, uno donde el estudiante no se aburra, que le despierte el entusiasmo, las ganas de descubrir cosas y de emprender nuevos empeños. Una educación que lo prepare para los retos de una vida que ni siquiera sabemos cómo será en los años por venir.

Por eso, es tan interesante que veamos proyectos de escuelas inteligentes, de “ciudades del conocimiento”, que requieren profesores con entusiasmo que den libertad de volar a sus alumnos.

Esa escuela, probablemente, necesitará menos sindicalismo y más compromiso de los docentes.

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