Penalizando la legalidad
El comunicado de un supermercado que fue clausurado por Proconsumidor al encontrarse mercancía con la presencia de heces de roedores, plantea un claro problema ético y de políticas públicas que no puede ser pasado por alto.
El supermercado explica en su comunicado, sin pretender lavar sus culpas, que ha hecho todos los esfuerzos por mantener limpio su establecimiento pero que la permisividad de las autoridades ha creado un ambiente a su alrededor que le impide operar en condiciones adecuadas. Y tienen razón.
Los mercados informales que toleran las autoridades alrededor de las vías donde opera ese comercio, sin control ni orden alguno, son criaderos de ratas, de enfermedades y de todo tipo de alimañas imposibles de controlar. Pero eso no existe para las autoridades.
Para nuestros funcionarios el culpable es el comerciante establecido, no el que viola el espacio público, pone en peligro a los transeúntes y no cumple ley sanitaria alguna, ni paga impuestos.
Por ese camino, el de penalizar la legalidad y permitir el desorden, no llegaremos nunca al progreso a que aspiramos todos.
Diario Libre
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