20180130 https://www.diariolibre.com

El país debe prepararse para el impacto que tendrán sobre la vida de todos, las menores tasas de crecimiento que se anticipan dado el entorno internacional y la realidad productiva nacional.

Aunque nuestro crecimiento económico aparezca entre los mejores de América Latina, las tasas serán más bajas debido a una variedad de factores y si a eso se agrega la cantidad de temas pendientes que tenemos en el campo de la reforma, el 2018 no se presenta auspicioso en muchos aspectos.

Por ejemplo, el Gobierno parece resignado a firmar una reforma descafeinada del sector eléctrico, que dejará fuera los grandes temas, incluido el discutido aspecto de Punta Catalina.

Aunque se han escuchado voces alentadoras, la reforma laboral sigue estancada y se mantiene la gran desconfianza entre las partes.

Finalmente, el Gobierno no quiere discutir el tamaño y la participación del Estado en nuestra economía y sigue tratando al pueblo como si fuera un recién nacido al que hay que hacérselo todo, a un costo cada vez mayor. ¿Podrá mantener ese estado de cosas sin crear una crisis? Esa es la pregunta del 2018.

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