Que vuelva la racionalidad

Si era lo que querían, ambas partes lo han logrado: la solución momentánea a la crisis del Partido de la Liberación Dominicana pasa por las manos del presidente de la República, Danilo Medina.

Su decisión de ir o no en busca de un tercer período presidencial, lo que implica una reforma constitucional, es la ficha del tranque.

Es evidente que Leonel Fernández no va a renunciar a su deseo de ser postulado por el partido que preside y es más que obvio que en el danilismo se mueven fuerzas que impulsan el arreglo que permitiría una nueva postulación del mandatario. No hay punto intermedio.

Fernández no parece dispuesto a someterse al mandato de organismos donde está en desventaja numérica y apuesta a que la reforma constitucional pueda no ser efectiva en cuanto sería impugnada desde diversos ángulos.

Mientras, el país observa cómo los políticos de un partido se desentienden de la marcha de la economía y ponen en peligro la suerte de miles de dominicanos en un afán irracional por imponer sus dictados. Pedir racionalidad parece inútil, pero no renunciamos a ello.

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