Táctica equivocada
No hay nada más fuerte en unas elecciones dominicanas que el síndrome que afecta a los candidatos de que los están engañando.
Esto llega tan lejos que candidatos que están arriba en las encuestas, no pueden despojarse de la patología que los obliga a seguir denunciando las posibles trampas de sus contrarios o de las autoridades electorales.
Y más de un candidato ha visto desvanecerse la ventaja que tenía al concentrarse en los fantasmas y no dedicar sus energías a conquistar los votos necesarios para el triunfo.
Algunos lo hacen como forma de preparar una respuesta a la posible derrota o para afirmar victoriosos que lo lograron a pesar del gran fraude que le prepararon.
Por supuesto, aquí siempre se juega con maña y hay que estar preparado para todo, pero el candidato inteligente es el que no se distrae con denuncias sino que se concentra en afirmar su mensaje y su propuesta.
A siete días de las elecciones nada debe distraer a un candidato de su propósito esencial: mostrar a la gente que va a ganar. Lo otro, la gente lo ve...