¡Todos solidarios!
Nos escriben padres de familia que no pueden pagar los colegios de sus hijos en esta situación.
Se aglomera la gente en los supermercados porque el personal no da abasto, pues lo que antes se hacía hasta las diez de la noche, ahora hay que hacerlo hasta las tres de la tarde.
Hacen falta señales claras de qué se puede hacer usando las medidas de protección adecuadas y qué no, y hacen falta medidas para que se haga respetar el distanciamiento social y el toque de queda.
Al mismo tiempo, hace falta mayor solidaridad. Conocemos de casos en el extranjero donde colegios y universidades han buscado la forma de hacer descuentos, aplazar cobros y hasta facilitar crédito para que los padres puedan cumplir sus obligaciones con los centros educativos.
Todos podemos ayudar con alguna donación que contribuya a paliar la situación. No solo corresponde al Gobierno el deber de solidaridad. Hay tanto asilo que necesita ayuda, tanto conocido que la está pasando mal que es deber de cada uno dar la mano amiga en medio de esta tribulación.
