Tolerancia cero

La Cumbre de las Américas finalizó con una exhortación a implantar una política de tolerancia cero frente a la corrupción en los 33 firmantes de la Declaración de Lima, como se ha llamado al documento final.

Como signatario, el Gobierno dominicano se compromete a “fortalecer las instituciones democráticas, la autonomía e independencia judicial, reforzar el papel de la educación en la formación de valores democrático y cívicos, y fortalecer la formación pública en base a las mejoras prácticas aplicables”. No es poco, si es verdad.

La corrupción en el continente es un freno real al desarrollo de millones de personas y los gobernantes reunidos en Lima no han tenido más opción que reconocerlo.

Sin justicia independiente no hay lucha posible contra la corrupción, sin institucionalidad no hay controles eficientes, sin educación democrática y sin prensa libre no hay votantes informados.

Tolerancia cero es una buena meta, una buena declaración. Recuperar la confianza en que es un objetivo sincero es un buen primer paso.

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