20170812 https://www.diariolibre.com

Desde cualquier punto de vista que se le mire, lo ocurrido en la casa parroquial de Hainamosa es una tragedia de la que debemos sacar lecciones.

No se trata de acusar a la iglesia por los hechos de un sacerdote descarriado, o denigrar a los padres del joven asesinado por su falta de atención, o de hacer de esta tragedia una comedia para el morbo. De lo que se trata es de vernos como sociedad e individualmente, asumir nuestras culpas y hacer un propósito mejorar como sociedad.

Es que cada vez que ocurre un hecho de esta naturaleza hay lecciones que deben ser aprendidas y acciones que deben ser tomadas. La Iglesia, todas las iglesias, deben tomar las suyas; las familias saber que tienen un deber de proteger a los hijos y no tornar los ojos cuando los hechos los benefician, y todos, como sociedad, hacer un examen de conciencia para no tolerar que el morbo haga una caricatura de un hecho que horripila.

Dos vidas y dos familias han sido destrozadas. No permitamos que este hecho horrendo nos haga perder la fe en nosotros mismos, en nuestra juventud, en nuestras creencias y en la sociedad.

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