Un hombre honrado

El magistrado presidente de la Suprema Corte de Justicia, Dr. Mariano Germán Mejía, ha decidido no acogerse a la prueba establecida para continuar aspirando al cargo que desempeñó con gran responsabilidad y espíritu de servicio.

Ha hecho lo correcto.

El Dr. Germán dejó una exitosa práctica privada del derecho y una destacada carrera como profesor universitario y autor de importantes obras en el campo de las ciencias jurídicas, para entregarse en cuerpo y alma a administrar el Poder Judicial. Lo hizo con plena conciencia del reto y del sacrificio que implicaba ese paso.

Sus logros en el proceso de modernización del Poder Judicial son tangibles, incluyendo la celebración de la primera Cumbre Judicial en la cual esta función del Estado se analizó a sí misma.

Logró convocar a los demás poderes públicos a colaborar con los esfuerzos del Poder Judicial por medio de leyes y de la necesaria infraestructura, y aunque muchos crean que ganaron con su renuncia, quien ha perdido es el país y la judicatura que no contarán con los servicios de un hombre honrado y de luces, recto en el cumplimiento del deber.

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