Los datos que el Ministerio de Salud maneja sobre la incidencia de COVID-19 en el país permiten mantener una actitud optimista. La positividad diaria está bajando, así como los números de hospitalizaciones y casos activos.

¿Quiere decir esto que hay que bajar la guardia? No, de ningún modo. Los reportes que llegan de otras partes del mundo, específicamente de Europa, alertan de las olas de esta pandemia, que no cesan, y que están obligando a varios estados a plantearse cierres que recuerdan a los primeros meses de la enfermedad.

Pese a los agoreros y a los alarmistas, puede decirse que República Dominicana es uno de los países que mejor han manejado la pandemia. Los cierres han sido medidos y progresivos, la vacunación ha sido ejemplar y la mortalidad es mínima. Los programas sociales fueron focalizados y generosos y la recuperación económica está siendo igualmente, aplaudida y admirada.

¿Hay problemas? Sí, muchos. Pero los mensajes temerarios y apocalípticos sobre el Covid son innecesarios e injustificados. Hay que seguir muy alertas y con las precauciones que ya se conocen.

+ Leídas