20180209 https://www.diariolibre.com

Lo único que se le puede criticar a la República Dominicana como anfitriona del diálogo venezolano es que no evaluó bien las posibilidades de éxito.

No era el primer intento de mediación en la grave crisis que afecta a la hermana nación sudamericana a la que le debemos tanto en la lucha por nuestra libertad. Hasta el Papa fue llamado a intervenir en una gestión que resultó infructuosa, porque la crisis venezolana tiene unas aristas que son muy difíciles de arreglar.

No era verdad que el gobierno de Nicolás Maduro se iba a dejar poner un yugo de la oposición. Sus adversarios estaban divididos no solo sobre candidaturas y proyectos personales, sino sobre la estrategia misma para enfrentar al régimen y, finalmente, Maduro quiso ampliar excesivamente los límites de lo que la oposición estaba dispuesta a aceptar. Para que un diálogo sea posible, se necesita un verdadero reconocimiento de los argumentos de ambas partes y eso no fue posible.

Ojalá que este nuevo intento no lleve a mucha gente a optar por soluciones que solo traerían más luto y dolor al pueblo venezolano.

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