Y vuelta a empezar...
La no asistencia de senadores a la sesión en la que deberían haber aprobado o rechazado el nuevo Código Penal simplemente revela la incapacidad de la clase política de abordar con decisión un asunto trascendental.
Devolver el proyecto al limbo da una excusa a los legisladores que pueden moverse por años en esta rueda de leer, cambiar, proponer, devolver, discutir...
La realidad es que la inclusión o exclusión de las tres causales ha dividido a la clase política que se ve incapaz de avanzar en el proyecto y a los partidos políticos incapaces por su parte de marcar una línea de voto a sus legisladores.
El Código Penal es mucho más que las tres causales, pero los legisladores no han podido desprenderse de lo que consideran un estigma: ser pro o contra aborto.
Al PRM se le enrostra ahora no haber cumplido su promesa de campaña y de no utilizar la mayoría de que dispone en las cámaras legislativas para aprobar el proyecto. Tampoco el PLD, que también tuvo por años una mayoría indiscutida, logró mostrar la coherencia ideológica que desplegaba en otros escenarios. Tendrán que encontrar una solución.