El antiguo tercero de primaria

Los que tuvimos la oportunidad de recibir enseñanzas en la escuela primaria, rural, recordamos aquellos verdaderos maestros por vocación y entrega que se encontraban diseminados por todo el territorio nacional.

Para esa época, década del 50 del siglo pasado, el tercero y el octavo de la primaria, constituían la antesala básica y sólida que trazaban el camino hacia los cursos a seguir.

Recordamos con cariño especial a esa maestra de maestra primaria rural, señorita Mélida Pérez, consagrada por unos 50 años al servicio del magisterio rural en nuestra Estancia Nueva, Moca.

Ella impartía docencia en el tercero de la primaria. Cuanta vocación, sapiencia, entrega, pedagogía y sobre todo, carácter.

Aunque las nuevas generaciones, no lo crean, se nos enseñaba a leer y escribir correctamente; artes manuales, respeto a los símbolos patrios, suma, resta, multiplicación y división por quince (15), si, por quince cifras, aunque la tabla nada más exigía hasta el número doce; huertos escolares; los puntos cardinales que había que repetir casi a diario; competencia en lectura rápida entre alumnos del mismo curso, para seleccionar uno que competiría en la ciudad con otros alumnos de ese nivel.

La disciplina era estricta, no por temor, sino porque en eso se hacía hincapié a diario; la violación a esa norma, conllevaba para el alumno pasar por donde el psicólogo de entonces que estaba encima de la mesa de la profesora, una regla de medir telas de 24 o 36 pulgadas. Después nos terminaban de “orientar” en la casa con otro psicólogo: la correa o vara de tirigüillo. ¿Quién quedó traumatizado por esto?

Al ver los resultados actuales de las pruebas en el tercero de básica (primaria), nos da pena, lástima y vergüenza que haya un desperdicio en recursos de todo tipo, con niños que van a las aulas y se encuentran que los despachan dos y tres horas antes; “profesores” en huelga constante, sólo para provecho personal.

Cómo pueden aprender, si en su gran mayoría los actuales “profesores” (no maestros), también se “educaron” en voltear tanques de basura a las calles y otras cosas que dan ganas de llorar.

Ojalá pueda enderezarse el rumbo de la educación básica, base fundamental para tener verdaderos alumnos que puedan trillar su futuro en el estudio, aprendizaje y que los “profesores” recobren la autoridad perdida y se den cuenta, que no es siguiendo a politiqueros metidos a ese oficio donde se encuentra el futuro de este país.

Loor a todos aquellos verdaderos maestros que supieron forjar más de una generación con un verdadero aprendizaje, sin esperar nada más que la gratitud de los agradecidos.

Luis A. Mora Guzmán

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