Pólvora, ruido y memoria corta
El Gran Santo Domingo volvió a demostrar que aquí las leyes no se derogan: se ignora
El 2025 se despidió con pólvora. Barrios y urbanizaciones compartieron el mismo estruendo, como si el calendario se cambiara a golpe de detonación y no de conciencia.
El Gran Santo Domingo volvió a demostrar que aquí las leyes no se derogan: se ignoran. Porque la Ley 340-09, esa que limita el uso de fuegos artificiales solo a empresas certificadas, sigue tan vigente como la memoria corta.
Fue un logro arrancado a base de dolor, tras años de tragedias que mutilaron manos y, peor aún, segaron vidas de niños y adultos.
