La bala no puede ser rutina
Combatir el crimen es una obligación irrenunciable del Estado, pero también lo es garantizar que cada actuación esté revestida de legalidad y transparencia
Cada vez que la Policía reporta la muerte de presuntos delincuentes en "intercambios de disparos", vuelve la misma pregunta: ¿se está cerrando el círculo de la justicia o el de la investigación? Combatir el crimen es una obligación irrenunciable del Estado, pero también lo es garantizar que cada actuación esté revestida de legalidad y transparencia.
Cuando las muertes a manos de agentes del orden comienzan a repetirse con demasiada frecuencia, la confianza ciudadana también recibe impactos. La delincuencia debe enfrentarse con firmeza, sí, pero sin que las dudas terminen disparando más rápido que las respuestas.
