El negocio siempre quiere correr más
El plan de ampliar las funciones de las agencias hípicas despierta inquietudes sobre el crecimiento de las apuestas
Dicen que el caballo siente el olor de la meta. En el negocio de las apuestas parece ocurrir lo mismo. Ahora hay quienes impulsan que las agencias hípicas dejen de limitarse a las carreras y puedan operar como bancas de otros juegos de azar. La promesa es más libertad comercial; la preocupación, una expansión sin frenos de las apuestas en barrios y comunidades. Si el país ya debate cómo controlar la proliferación de bancas, ampliar ese mercado luce como pisar el acelerador cuando todavía nadie ha encontrado los frenos.
