Entre tostadas y bailes
Un rincón privado entre la comida y los trámites cotidianos
Una plaza muy céntrica del Distrito Nacional se prepara para estrenar en su área de comida un establecimiento que, antes incluso de abrir, ya despierta curiosidad. No tanto por lo que anuncia, sino por lo que sugiere.
La estructura, cúbica, casi una casa dentro de la plaza, luce paredes de un rojo intenso, a medio camino entre el burdeos y el borgoña. Una pequeña puerta, discretamente escondida tras un delicado telón de terciopelo, completa una estética que parece prometer bastante más de lo que muestra.
La ventaja es indiscutible: los caballeros podrán resolver varias diligencias sin salir de la misma plaza. Reparar el celular, comerse una tostada y, ya que están por allí, cruzar el telón para tomarse un trago, bailar y disfrutar de ciertos espacios privados y exclusivos.
