El gardeo a presión no cesará
Hay que ponerse donde el capitán lo vea...
La especie de persecución a que seguirá sometido Danilo de parte de compañeros y de aliados es algo normal. Los que se afanaron en la campaña saben que si no gritan, no maman.
Tampoco estarían haciendo nada del otro mundo. Si el presidente electo consiguió empleo seguro, que antes no tenía, justo es que mire con ojos de piedad, o de oportunidad, a sus correligionarios.
Ahora, que estos conozcan las limitaciones del mandato. Que todos están llamados, o pueden darse por convidados, pero que no todos serán escogidos y mucho menos compartirán la gran mesa.
Incluso, por ahí debiera empezar a hacerse lo que nunca se hizo, dejando fuera a compañeros y aliados que llevan ocho años pegados de la misma teta.
No hay dudas de que quienes no renuncien, quieren quedarse, y los peledeístas han aprendido tanto en el poder, que quien no es caradura, es pechú.
Creen haber pasado el examen con notas sobresalientes, y que lo prometido es ley. Como se habló de aprobar lo que está bien, más que reconocimiento, merecen un premio.
El premio de quedarse.
Si Danilo no se arma de valor, la primera batalla la perderá dentro de la casa.
Diario Libre
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