El gigante dormido

En plena Segunda Guerra Mundial los japoneses gobernaban Asia pero no habían chocado frontalmente con los Estados Unidos. Sin embargo, en 1941 el alto mando japonés decidió asestar un golpe mortal a las capacidades bélicas de la nación del Norte y prepararon el ataque a la base de Pearl Harbor.

El principal estratega nipón, el almirante Isororu Yamamoto, aunque planificó el ataque, estaba opuesto al mismo porque no tenía sentido estratégico involucrar a los Estados Unidos en el conflicto asiático.

La posteridad ha recogido la frase de Yamamoto pronunciada en medio de la euforia japonesa por el éxito del ataque a la base hawaiana: "Me temo que hemos despertado a un gigante dormido".

Tengo la impresión que ese fue el detalle que le faltó a los planificadores de la ofensiva haitiana contra la República Dominicana: han despertado al gigante dormido.

Hasta esa ofensiva, creada por intereses comerciales que bien pudieron ser conciliados y por desfasados odios de políticos y funcionarios fracasados, ambos pueblos vivían en una tolerada paz dentro de los desniveles de desarrollo y las diferencias culturales que nos caracterizan. La cooperación y el comercio estaban creciendo y luego del terremoto, los haitianos sabían que podían contar con nosotros.

Luego de esta campaña en que se ha pretendido hacernos daño gratuitamente, se aplicará la maldición gitana de que el que echa pleitos, aunque gane, pierde en cada uno de ellos.

atejada@diariolibre.com
20150627 http://www.diariolibre.com

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