El moño le quedó bonito
Con una votación que calló a todo el mundo...
El guión no fue perfecto, pero ya no hay guión perfecto, pues con efectos especiales se entretiene la sala y un poco se olvida de la trama.
La obra era la reelección, pero la denuncia de soborno tomó el escenario y entonces a nadie le importó la votación, de si era mucho a poco o poco a mucho.
Al final fue mucho a poco, y la brava oposición de los días previos, ya desahogada, no pudo decir esta boca es mía, y si acaso, colocarse una cinta negra que no se supo si era de luto o de silencio.
La reelección pasó como muchas otras cosas de la vida, de la política, de la República, y con la confianza de sentirse aprobada por las fuerzas políticas más decisivas, tomó las calles desde el mismo sábado.
El ministro Administrativo, que se mantuvo callado por esos días, fuera de foco, dejando la pelota correr o volar, apareció de súbito con la nueva consigna bajo el brazo.
De vuelta al guión original, toda letra o palabra o gesto cumplió su designio. No hubo que agarrar toro por los cuernos, puesto que ni toro ni cuernos, y la chiva, se sabe, no berrea si se la amarra bien y se le pone yerba cerca y fresca.
El moño quedó bonito, y con muy pocos jalones.
Diario Libre
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