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Agua maldita

El rol del periodismo frente al abandono ambiental y la falta de respuestas oficiales

Mi hermana compartió fotos de mi sobrino en una playa de Estados Unidos. Aunque el verano invita a mojarse, el niño no pudo entrar al agua porque un aviso advertía que ese punto no estaba apto para el baño. La advertencia también aparecía en el mapa de una herramienta web que señala dónde el agua no supera las pruebas bacteriológicas y dónde sí. ¡Vaya! ¡Eso sí que es un país desarrollado!

A kilómetros de distancia, aquí en Santo Domingo, enviamos a un reportero también a un sitio con agua: Arroyo Manzano. En vez de un mapa con advertencias ordenadas, nos trajo una galería de fotos de un piso de basura flotante sobre el cauce oscuro del arroyo del mismo nombre.

No había que hacerle pruebas bacteriológicas. No hay duda de que allí las bacterias están en su reino. Los residentes de las proximidades coincidieron en que llevaban tres meses con el arroyo colmado de desechos, atajados por un árbol caído. Una basura que, aseguraban, no era suya y que debió recorrer un largo camino de contaminación nacido de costumbres igualmente contaminadas.

Cuando publicamos la fea cara del arroyo, al día siguiente las autoridades enviaron brigadas para comenzar a limpiarlo. Al fin llegaba una respuesta —que ojalá completen—, pese a que los residentes llevaban un tiempo solicitando la intervención. Así funciona el brazo social del cuarto poder.

Pero el cuarto poder no ha logrado hacer hablar a la Corporación del Acueducto y Alcantarillado de Santo Domingo (Caasd) sobre un tema que no le permite a su director brillar en una nota de prensa: 12 de sus 19 plantas de tratamiento de aguas residuales están inoperantes, como expuso esta semana un reportaje de otro de nuestros periodistas.

A pesar de décadas de inversión, esa inoperancia permite que aguas contaminadas lleguen al subsuelo, de donde muchos se abastecen mediante pozos hasta en sus finas torres de apartamentos, o que corran en chorros hacia la costa que orgullosamente vendemos al turista.

No sé si haya mapa suficiente para advertir de todos nuestros peligros acuíferos. Lo que sí sé es que, mientras la contaminación pueda llegar hasta la puerta de nuestra casa, seguiremos en las profundidades de un país que no termina de salir del desarrollo.

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Jefa de Redacción de Diario Libre. Anteriormente, editora de Economía desde 2021. Se ha especializado en periodismo de investigación, multimedia y de datos, y ha sido docente de periodismo. Ganadora de una Mención Honorífica en el Premio a la Excelencia Periodística de la Sociedad Interamericana de Prensa (SIP), entre otros reconocimientos.