En directo -EL ABORTO: ¿MATERNIDAD SIN RIESGOS?

Dr. Carlos De Los Ángeles
Sorprende la simplicidad con que se ha tratado el tema del aborto.
Se ocultan o se ignoran las consecuencias físicas y psicológicas que sufre la mujer que se somete a un aborto, sin importar que este sea legal o ilegal.
Vaya por delante una verdad de Perogrullo: el embarazo no es una enfermedad, por el contrario, es una bella y maravillosa etapa de la vida de la mujer y su pareja que sólo precisa de medidas de vigilancia médica para lograr la mejor eugenesia (alimentación, aportes suplementarios vitamínicos y minerales, control del peso, etc.).
Se ha querido plantear la cuestión del aborto como algo privativo, lineal, entre la mujer embarazada y su médico, lo cual es falso; el embarazo involucra a ambos miembros de la pareja y a sus respectivas familias, por lo tanto, el aborto afectará las relaciones no sólo de la pareja, sino, también a todo el entorno de familiares y amigos. Por lo tanto a toda la sociedad.
Se está intentando presentar el aborto como algo inocuo, sin riesgos físicos, cuando en realidad nos enfrentamos a muchas posibles complicaciones para la madre como son: Esterilidad post-aborto, abortos espontáneos, embarazos ectópicos (fuera del útero), nacimientos de niños muertos en futuros embarazos (óbito fetal), trastornos menstruales, hemorragias, infecciones, shock, coma, útero perforado, peritonitis, coágulos de sangre, embolias, fiebre y sudores fríos, intenso dolor, aumento al doble de probabilidades de sufrir cáncer de mamas, pérdida de otros órganos y hasta la muerte.
Ahora bien, no se trata sólo de las consecuencias físicas del aborto, que también las tiene psicológicas y no pocas. La Real Academia de Obstetricia de Inglaterra ha informado que las probabilidades de problemas psiquiátricos graves y permanentes después de un aborto pueden alcanzar hasta el 59% de las madres. Las secuelas psicológicas del aborto afectan a la mujer principalmente, pero, también a su pareja, entre ellas: Llanto y suspiros frecuentes, insomnio, pérdida de apetito, pérdida de peso, agotamiento, tragar constantemente, nerviosismo, disminución de la capacidad de trabajo, vómitos, trastornos gastrointestinales, frigidez, sentimientos de culpabilidad, impulsos suicidas y suicidios consumados (34.7 suicidios por cada 100,000 abortos provocados contra 18.1 suicidios para el aborto natural), sensación de pérdida, insatisfacción, sentimientos de luto, pesar y remordimiento, retraimiento social, pérdida de confianza en la capacidad de toma de decisiones, disminución de la autoestima, preocupación por la muerte, hostilidad, conducta autodestructiva, ira/ rabia, desesperación, desvalimiento, impulso a recordar la fecha del aborto, preocupación con la fecha en que "debería" haber nacido el niño o la niña y pensamientos de ruptura con la pareja, así como mayor uso de los servicios psiquiátricos. Muchos hombres abandonan a la mujer luego de un año del aborto, quizás porque se han sentido "expulsados" del vientre materno. El lector no se puede imaginar cuantas parejas al reunir sus hijos en una festividad familiar, piensan en sus más íntimos recónditos: "si no hubiéramos abortado dos veces, ahora en vez de tres hijos, tuviéramos cinco hijos a nuestro alrededor". Sin atreverse a decírselo a su pareja.
Todo lo que he expresado se acoge con todo rigor a las evidencias científicas medico-psiquiátricas, ni qué decir tiene si nos adentráramos en consideraciones ético-filosóficas. Permítanme una reflexión final: una sociedad que va perdiendo el valor y el sentido sagrado de la vida humana, una sociedad en la que los hombres asesinan a sus parejas y luego huyen o se suicidan, una sociedad en que un individuo atropella con su yipeta a dos estudiantes causándoles lesiones graves y muerte y ni siquiera se detiene a socorrerlas, una sociedad en que un tipejo invade un local comercial, nunca ha pagado un centavo por ese local y cuando los legítimos dueños le reclaman amenaza de muerte pistola en mano a cualquiera que se le acerque. ¿Es esta una sociedad que puede darse el lujo de que su Congreso Nacional desprecie la vida humana legalizando/despenalizando el aborto?
Los y las legisladoras que hemos elegido para que nos representen, tienen ante sí una grave responsabilidad con el tema del aborto. Lo ideal es que se edifiquen bien antes de emitir su voto.
Sorprende la simplicidad con que se ha tratado el tema del aborto.
Se ocultan o se ignoran las consecuencias físicas y psicológicas que sufre la mujer que se somete a un aborto, sin importar que este sea legal o ilegal.
Vaya por delante una verdad de Perogrullo: el embarazo no es una enfermedad, por el contrario, es una bella y maravillosa etapa de la vida de la mujer y su pareja que sólo precisa de medidas de vigilancia médica para lograr la mejor eugenesia (alimentación, aportes suplementarios vitamínicos y minerales, control del peso, etc.).
Se ha querido plantear la cuestión del aborto como algo privativo, lineal, entre la mujer embarazada y su médico, lo cual es falso; el embarazo involucra a ambos miembros de la pareja y a sus respectivas familias, por lo tanto, el aborto afectará las relaciones no sólo de la pareja, sino, también a todo el entorno de familiares y amigos. Por lo tanto a toda la sociedad.
Se está intentando presentar el aborto como algo inocuo, sin riesgos físicos, cuando en realidad nos enfrentamos a muchas posibles complicaciones para la madre como son: Esterilidad post-aborto, abortos espontáneos, embarazos ectópicos (fuera del útero), nacimientos de niños muertos en futuros embarazos (óbito fetal), trastornos menstruales, hemorragias, infecciones, shock, coma, útero perforado, peritonitis, coágulos de sangre, embolias, fiebre y sudores fríos, intenso dolor, aumento al doble de probabilidades de sufrir cáncer de mamas, pérdida de otros órganos y hasta la muerte.
Ahora bien, no se trata sólo de las consecuencias físicas del aborto, que también las tiene psicológicas y no pocas. La Real Academia de Obstetricia de Inglaterra ha informado que las probabilidades de problemas psiquiátricos graves y permanentes después de un aborto pueden alcanzar hasta el 59% de las madres. Las secuelas psicológicas del aborto afectan a la mujer principalmente, pero, también a su pareja, entre ellas: Llanto y suspiros frecuentes, insomnio, pérdida de apetito, pérdida de peso, agotamiento, tragar constantemente, nerviosismo, disminución de la capacidad de trabajo, vómitos, trastornos gastrointestinales, frigidez, sentimientos de culpabilidad, impulsos suicidas y suicidios consumados (34.7 suicidios por cada 100,000 abortos provocados contra 18.1 suicidios para el aborto natural), sensación de pérdida, insatisfacción, sentimientos de luto, pesar y remordimiento, retraimiento social, pérdida de confianza en la capacidad de toma de decisiones, disminución de la autoestima, preocupación por la muerte, hostilidad, conducta autodestructiva, ira/ rabia, desesperación, desvalimiento, impulso a recordar la fecha del aborto, preocupación con la fecha en que "debería" haber nacido el niño o la niña y pensamientos de ruptura con la pareja, así como mayor uso de los servicios psiquiátricos. Muchos hombres abandonan a la mujer luego de un año del aborto, quizás porque se han sentido "expulsados" del vientre materno. El lector no se puede imaginar cuantas parejas al reunir sus hijos en una festividad familiar, piensan en sus más íntimos recónditos: "si no hubiéramos abortado dos veces, ahora en vez de tres hijos, tuviéramos cinco hijos a nuestro alrededor". Sin atreverse a decírselo a su pareja.
Todo lo que he expresado se acoge con todo rigor a las evidencias científicas medico-psiquiátricas, ni qué decir tiene si nos adentráramos en consideraciones ético-filosóficas. Permítanme una reflexión final: una sociedad que va perdiendo el valor y el sentido sagrado de la vida humana, una sociedad en la que los hombres asesinan a sus parejas y luego huyen o se suicidan, una sociedad en que un individuo atropella con su yipeta a dos estudiantes causándoles lesiones graves y muerte y ni siquiera se detiene a socorrerlas, una sociedad en que un tipejo invade un local comercial, nunca ha pagado un centavo por ese local y cuando los legítimos dueños le reclaman amenaza de muerte pistola en mano a cualquiera que se le acerque. ¿Es esta una sociedad que puede darse el lujo de que su Congreso Nacional desprecie la vida humana legalizando/despenalizando el aborto?
Los y las legisladoras que hemos elegido para que nos representen, tienen ante sí una grave responsabilidad con el tema del aborto. Lo ideal es que se edifiquen bien antes de emitir su voto.
Diario Libre
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