En directo - El peligro del proteccionismo

Contrario a lo que en las últimas décadas se ha venido trabajando sistemáticamente en la Organización Mundial del Comercio, a fin de establecer un mundo libre de barreras arancelarias, sorprendió a no pocos ciudadanos del mundo la noticia de primera plana en la que el Banco Mundial daba su voz de alerta sobre las medidas proteccionistas adoptadas por una amplia mayoría del denominado G-20.
El organismo financiero internacional llamaba la atención de que 17 de los 20 miembros adoptaron un paquete de medidas (47) que restringen el comercio, a pesar de que la mayoría de los que tomaron esa decisión, se comprometieron a finales del año pasado a evitar barreras proteccionistas que atentan contra los preceptos de la Organización Mundial del Comercio (OMC), de la cual son miembros.
Debemos decir que el G-20, creado el 15 y 16 de diciembre del año 1999 en Berlín, Alemania, con el fin expreso de que las autoridades financieras de los países miembros analizaran y recomendaran medidas sobre la economía global, se reúne cada año para hacer un balance de la situación económica del planeta.
Esas naciones más industrializadas del mundo, que componen el G-20, a propósito de la actual crisis que sacude el mundo, propusieron 78 medidas comerciales, de las cuales 66 implican restricciones comerciales y 47 fueron finalmente aprobadas.
Robert Zoellick, el presidente del Banco Mundial (BM), reaccionó alarmado por el camino que han emprendido estas naciones de economías desarrolladas, con cuyas acciones lo que buscan es defender sus intereses, no importa que a las economías emergentes se las lleve Satanás.
¿Qué decía el presidente del BM ante las medidas restrictivas al comercio, adoptadas por el G-20?
Decía que "el aislacionismo económico puede desencadenar una espiral negativa de acontecimientos como los que vimos en la década de los año 30, que empeoraron una situación ya mala", decía Zoellick y, evidentemente, se refería a la Gran Depresión de 1929.
Todos los estudiosos de la historia económica saben que las medidas adoptadas por el G-20 nos pueden conducir a un deterioro de la paz mundial y, de hecho, se observan señales.
La historia del siglo XX está plagada de ejemplos de cómo estas medidas proteccionistas desataron una oleada de respuestas similares de las naciones perjudicadas, respondiendo a un genuino mecanismo de defensa.
Lo vimos en Europa en los siglos XVll y XVlll, cuando las políticas restrictivas del comercio eran la regla, y los gobiernos rivales combatían para extender sus imperios y explotar los mercados cautivos; los británicos provocaron la revolución de los colonos americanos. El gobierno de Estados Unidos (en el Norte) impuso restricciones a las exportaciones de algodón (del Sur), un factor importante para que estallara la Guerra Civil y, finalmente, el frenazo contundente de la economía mundial, fruto de la respuesta que 25 gobiernos del mundo dieron a Estados Unidos como retaliación a la aprobación de la Ley Smoot-Hauley, la cual elevaba algunos derechos en niveles de 100 por ciento, preámbulo de la Segunda Guerra Mundial.
¿Es a eso que nos quieren llevar?
Como ha planteado el presidente Leonel Fernández, se impone una discusión participativa de todos los países del mundo, una especie de G-192, de manera que las economías emergentes tengan un espacio para plantear sus pareceres, de manera que la soga no se rompa por lo más delgado.
El organismo financiero internacional llamaba la atención de que 17 de los 20 miembros adoptaron un paquete de medidas (47) que restringen el comercio, a pesar de que la mayoría de los que tomaron esa decisión, se comprometieron a finales del año pasado a evitar barreras proteccionistas que atentan contra los preceptos de la Organización Mundial del Comercio (OMC), de la cual son miembros.
Debemos decir que el G-20, creado el 15 y 16 de diciembre del año 1999 en Berlín, Alemania, con el fin expreso de que las autoridades financieras de los países miembros analizaran y recomendaran medidas sobre la economía global, se reúne cada año para hacer un balance de la situación económica del planeta.
Esas naciones más industrializadas del mundo, que componen el G-20, a propósito de la actual crisis que sacude el mundo, propusieron 78 medidas comerciales, de las cuales 66 implican restricciones comerciales y 47 fueron finalmente aprobadas.
Robert Zoellick, el presidente del Banco Mundial (BM), reaccionó alarmado por el camino que han emprendido estas naciones de economías desarrolladas, con cuyas acciones lo que buscan es defender sus intereses, no importa que a las economías emergentes se las lleve Satanás.
¿Qué decía el presidente del BM ante las medidas restrictivas al comercio, adoptadas por el G-20?
Decía que "el aislacionismo económico puede desencadenar una espiral negativa de acontecimientos como los que vimos en la década de los año 30, que empeoraron una situación ya mala", decía Zoellick y, evidentemente, se refería a la Gran Depresión de 1929.
Todos los estudiosos de la historia económica saben que las medidas adoptadas por el G-20 nos pueden conducir a un deterioro de la paz mundial y, de hecho, se observan señales.
La historia del siglo XX está plagada de ejemplos de cómo estas medidas proteccionistas desataron una oleada de respuestas similares de las naciones perjudicadas, respondiendo a un genuino mecanismo de defensa.
Lo vimos en Europa en los siglos XVll y XVlll, cuando las políticas restrictivas del comercio eran la regla, y los gobiernos rivales combatían para extender sus imperios y explotar los mercados cautivos; los británicos provocaron la revolución de los colonos americanos. El gobierno de Estados Unidos (en el Norte) impuso restricciones a las exportaciones de algodón (del Sur), un factor importante para que estallara la Guerra Civil y, finalmente, el frenazo contundente de la economía mundial, fruto de la respuesta que 25 gobiernos del mundo dieron a Estados Unidos como retaliación a la aprobación de la Ley Smoot-Hauley, la cual elevaba algunos derechos en niveles de 100 por ciento, preámbulo de la Segunda Guerra Mundial.
¿Es a eso que nos quieren llevar?
Como ha planteado el presidente Leonel Fernández, se impone una discusión participativa de todos los países del mundo, una especie de G-192, de manera que las economías emergentes tengan un espacio para plantear sus pareceres, de manera que la soga no se rompa por lo más delgado.
Rafael Núñez
Rafael Núñez