×
Compartir
Secciones
Última Hora
Podcasts
Encuestas
Servicios
Plaza Libre
Efemérides
Cumpleaños
RSS
Horóscopos
Juegos
Herramientas
Más
Contáctanos
Sobre Diario Libre
Aviso Legal
Versión Impresa
Redes Sociales
opinion

En directo - Enseñar y aprender a leer y a escribir en la universidad

El tema que nos convoca a la reflexión en esta ocasión puede, en primera instancia, parecer un absurdo, pues suponemos que al alcanzar el nivel universitario los y las estudiantes deben saber leer y escribir. Sin embargo, las líneas investigativas "leer y escribir en la universidad", "leer y escribir a través del currículo"; "leer y escribir a través de todas las disciplinas", "alfabetización académica", "escribir y leer para pensar críticamente", etc., parecen desmentir este supuesto.

Las bases teóricas que alimentan estas corrientes pedagógicas consideran que las competencias lectoras y escritoras se van desarrollando en un proceso continuo a través de la vida y en el trabajo- estudio permanente con los textos.

Desde esta concepción de la lectura y escritura se desvirtúa la idea de que estas son habilidades básicas que se alcanzan a dominar de una vez y por todas en los primeros años de la escuela básica y que son independientes del tipo de texto.

Ciertamente, después de, al menos, doce años de escolaridad hasta llegar a la universidad, los alumnos habrán tenido incontables oportunidades de lectura y escritura. No obstante, los tipos de textos y tareas o actividades a las que se verán enfrentados en la universidad representarán para ellos un verdadero reto cognitivo, distinto a los niveles anteriores.

Corresponde entonces a los especialistas universitarios de todas las disciplinas ofrecer la bienvenida a los nuevos miembros que ingresan a la comunidad académica, es decir, a los estudiantes.

Dar la bienvenida significa, en este caso, ofrecer los andamios necesarios para apoyarlos en el proceso de lectura y escritura de los textos académico-científicos de los que tendrán que aprender y con los que tendrán que aprender en la nueva comunidad de lectores y escritores en que se inician.

¿Por cuáles otras razones los alumnos necesitan ayuda para entender y producir textos en la universidad? Definitivamente, cada lector trae a la lectura diversas experiencias de su vida, las que se convierten en el lente personal a través del cual va a comprender el texto. Es decir, en el proceso de construcción de sentidos que es la lectura, la cuota tiene doble vía: el texto aporta sus claves y el lector aporta sus conocimientos previos sobre el asunto en cuestión.

Como es lógico, muchos de los alumnos recién matriculados en la universidad no dominan las claves de los textos especializados de las distintas áreas o disciplinas ni tampoco poseen los conocimientos previos que en la mayoría de los textos académicos se dan por adquridos. Recordemos que los manuales de algunas asignaturas se alimentan de textos de revistas científicas, escritas para científicos para un público especializado.

Tal vez esté en este asunto la clave para entender por qué fracasan tantos estudiantes (incluso brillantes en los niveles previos) al ingresar a la universidad. Y es que cada disciplina encierra prácticas discursivas que le son propias, por tanto, aprender una materia consiste en aprender sus conceptos, sus métodos, pero también en aprender sus modos inherentes de leer y escribir.

En fin, todos los argumentos señalados constituyen más que razones obvias para que los profesores universitarios acompañemos a los recién llegados a la comunidad académica mostrándoles, modelándoles las formas de leer y escribir propias de cada área disciplinar, pues sabemos que leer y escribir son los medios privilegiados de aprender una materia.