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En directo - Leer es un proceso, no un producto

Una falla de la cual ha adolecido nuestro sistema de enseñanza consiste en concebir la lectura y la escritura como productos y no como procesos.

Claro que esta limitación se sustenta en los conceptos tradicionales de lectura como oralización cuidada del texto escrito y de escritura como encodificación (traducción en grafías o letras de la lengua oral). Pero abordemos en esta ocasión el caso de la lectura.

Esta concepción descrita ha incidido en la formación (o tal vez deformación) de alumnos con serios problemas de comprensión lectora, baja actitud crítica ante los textos, de escasa conciencia de la función y estructura de los textos, con bajas competencias en la construcción de textos para lograr diferentes propósitos (competencias textual y pragmática), entre otros.

La lectura en realidad es un proceso cognitivo de interpretación de un texto y no una mera acción mecánica de decodificación, es decir, es un acto comunicativo porque la interpretación de un escrito es el resultado de la interacción entre un lector y un texto.

En esta interacción se produce un proceso de construcción de hipótesis o inferencias. Es decir, los lectores expertos, tan pronto poseen un texto en sus manos o a su vista ( esto depende del portador textual) empiezan a realizar inferencias con respecto a su contenido.

Cuando lo hojean, continúan infiriendo a partir de títulos, subtítulos, cambios en los tipos de letras, subrayados, negritas y otros elementos paratextuales que relacionan con sus ideas previas sobre el tema.

Esto significa que el proceso lector comporta una etapa anterior a la lectura o prelectura donde la persona realiza tareas como las que acabamos de enunciar.

Del mismo modo, la segunda etapa, durante la lectura, el lector confirma o rechaza sus hipótesis mediante la interacción más directa con el texto.

Significa que quien lee no mantiene una actitud pasiva frente al texto, sino a la inversa, su actitud es de diálogo activo con su interlocutor diferido (ausente), el autor.

Después de la lectura, tercera etapa, los lectores, en consonancia con los propósitos que los movieron a leer, pueden ejecutar diferentes acciones: evaluar lo leído, suscribir ideas planteadas en el texto, diferir respeto al planteamiento propuesto, ejecutar acciones o poner en práctica ideas del texto, anotar las ideas principales, tomar un examen, compartir lo que más le llamó la atención con otras personas, etc.

Por supuesto que el comportamiento lector procesual y estratégico que hemos descrito, es perfectamente posible de ser extrapolado en las propuestas pedagógicas de enseñanza-aprendizaje.

Vale decir, que estas etapas de la lectura deben modelarse a los niños y jóvenes por parte del lector experto, el maestro/a.

Se puede efectuar de diferentes maneras, pero por razones de espacio haré una simple demostración con base en el procedimiento de preguntas ajustadas que guíen con eficiencia la lectura.

Por ejemplo, ante el título del escrito y una mirada a los elementos paratextuales se les puede preguntar: ¿De qué crees que va a tratar este texto? ¿Qué conoces de este tema? ¿Qué te interesa saber del mismo?, etc.

Y de este modo, a través de preguntas, podemos apoyar la formación de un lector capaz de plantearse buenas hipótesis, lo cual representa una clave importante para el desarrollo de una eficiente comprensión lectora.

De igual manera es posible apoyar a los alumnos en el desarrollo de la competencia crítica ante los textos (orales y escritos) y no más tarde, cuando ya lean convencionalmente, sino desde el principio de la escolaridad, desde el primer día que llegan a la escuela.

Por ejemplo, cuando la maestra les lee un cuento, puede propiciar reflexiones del tipo: ¿Qué personaje te gustó del cuento? ¿Por qué? ¿Cuál personaje no te gustó? ¿Por qué?

De este modo poco a poco se puede continuar induciendo el pensamiento en líneas como: ¿Cuáles personajes están ausentes? ( voces que el autor ha silenciado intencionalmente) , ¿ Estás de acuerdo en que las madrastras sean como la que presenta este cuento o ellas pueden ser otro tipo de personas?

En otros clases de textos, por ejemplo los diarios, las preguntas detonadoras del pensamiento crítico serán otras: ¿Qué dice esta noticia o editorial? ¿ Qué no dice que debería decir? ¿Qué enfatiza este diario sobre este hecho? ¿Qué enfatiza este otro diario? ¿Por qué? , etc. ¿ Cuáles voces están presentes y cuáles están ausentes?

Según los grados, estos análisis se irían complejizando, pero con esta simple muestra, sólo hemos querido explicar que la lectura no es el producto de la decodificación de símbolos escritos, sino un complejo proceso de interpretación crítica que varía de acuerdo al género discursivo en cuestión y que los procedimientos implicados en tal proceso son factibles de ser enseñados.