En directo - MÁXIMO GÓMEZ, HIJO DEL DESTINO*
El insigne maestro de la política, el profesor Juan Bosch, se refirió hace varias décadas a una información aparecida en el periódico británico London News, en la que destacaba las cualidades militares de Máximo Gómez, para lo cual utilizaba el calificativo de El Napoleón de las Guerrillas.
Sobre Gómez Báez, el extraordinario estratega responsable del triunfo, en el plano militar, de las múltiples victorias del Ejército Mambí en la Guerra de Independencia de Cuba, hemos editado una magnífica investigación, encargada a las dos destacadas periodistas Minerva Isa y Eunice Lluberes.
No fue una exageración de los ingleses llamarlo El Napoleón de las Guerrillas, pues tal como apuntó Bosch, los ingleses no son dados a exagerar en lo atinente a calificativos que tienen que ver con personajes históricos.
Y es que Napoleón y Simón Bolívar están entre los más extraordinarios organizadores y jefes de ejércitos de todos los tiempos. Por eso, hay que imaginarse la resonante fama militar ganada en Inglaterra por el dominicano Máximo Gómez por sus pericias en la guerra, como para que uno de sus diarios lo calificara como el Napoleón de las Guerrillas.
Hay, sin embargo, una diferencia entre el genio militar francés y el generalísimo Máximo Gómez, rasgo distintivo que destaca Bosch en su libro Máximo Gómez: el Napoleón de las Guerrillas.
Aunque el estratega militar de Francia tuvo la grandeza de conquistar territorios fuera de las fronteras francesas, sin embargo murió con la derrota de Waterloo. Napoleón Bonaparte no se llevó a la tumba la gloria de no haber sido derrotado, es decir no murió invicto, hecho que destaca Bosch en el mencionado texto.
El dominicano Máximo Gómez, en cambio, fue un estratega militar que todas sus batallas, desde la primera carga al machete dada bajo su mando en Tienda del Pino, el 4 de noviembre de 1886, hasta La Demajagua, ocurrida el 14 de marzo de 1898, hace hoy exactamente 112 años, 1 mes y 5 días que se produjo este último choque en la campaña de La Reforma.
Máximo Gómez, el ilustre dominicano que salió de nuestro país para convertirse en uno de los titanes que luchó por la libertad de Cuba, murió sin haber perdido una batalla, a pesar de la superioridad numérica y de equipamiento del ejército español. Su grandeza como estratega de las guerras, no le impidió que en el plano personal llevara una vida digna de ser conocida por quienes le admiramos y respetamos.
Gómez no sólo fue el típico estratega militar listo para la guerra, dispuesto como lo fue, a enfrentar al enemigo en cualquier terreno, con una gallardía sin límites, con un carácter del jefe militar con la autoridad necesaria para dirigir ejércitos; Máximo Gómez fue el esposo, padre, hijo y amigo que supo envainar el machete para escribir una carta de amor a su mujer querida después de una extenuante jornada contra el enemigo.
Su sensibilidad humana, manifiesta en múltiples actos de su vida, se puede apreciar en sus escritos recogidos en El Diario de Campaña, como cuando se le enteró de la noticia sobre la muerte de Antonio Maceo y su hijo Panchito.
Gómez dejó escrito en su diario una loable vida personal llena de amor, de bondad, de sensibilidad social y solidaridad con los seres humanos.
Cuando en agosto de 2006, la Presidencia de la República anunció de algunas actividades de divulgación sobre la vida de Máximo Gómez, como parte del proyecto Próceres Antillanos, rubricado posteriormente con el Ministerio de Educación, lo hizo con la convicción de resaltar las múltiples facetas de los destacados personajes de Las Antillas, cuyas hazañas sirven de ejemplo a nuestras generaciones.
Como gobierno reconocemos el lugar privilegiado que le guarda el pueblo y gobierno cubanos a nuestro compatriota. Eso nos compromete con nuestro pueblo a desplegar esfuerzos para que los jóvenes de hoy conozcan su hazaña militar y su vida personal.
Ese respeto que guarda el gobierno de Cuba a nuestro compatriota, nos llevó a invitarlo para que colaborara en este esfuerzo de divulgación de la vida del jefe militar mambí.
De la investigación exhaustiva de Isa y Lluberes resultó un libro, una formidable obra novelada, alabada por guionistas cubanos que tuvieron acceso a ella para la elaboración del guión sobre el cual se hizo el documental cinematográfico que estrenamos la semana pasada, y se llevará a La Habana y Nueva York para ser estrenado en esas dos ciudades.
La divulgación de conocimientos en estos tiempos globalizados no es efectiva si no cuenta con el apoyo del recurso audiovisual. Desde que concebimos el plan de divulgación de la vida de Máximo Gómez, pensamos en ese recurso.
Ramón Elías Reyes, cineasta dominicano, que estuvo a cargo de la dirección general del documental cinematográfico, estoy en la obligación de ponderarlo, pues su entrega y seguimiento a este proyecto es inestimable.
Propusimos el proyecto a Fernando Báez, un gran artista de la fotografía, luego de consultar otras opciones que fueron obviadas por su alto costo. Con su empresa Unicornio llevamos a cabo el rodaje y supervisión técnica.
La comunicación gubernamental, como estrategia para lograr que en la población se puedan fijar valores culturales e históricos, da un salto a otras dimensiones al entregar al público el libro y el documental cinematográfico Máximo Gómez, Hijo del Destino, gracias al Trabajo en Equipo.
Sobre Gómez Báez, el extraordinario estratega responsable del triunfo, en el plano militar, de las múltiples victorias del Ejército Mambí en la Guerra de Independencia de Cuba, hemos editado una magnífica investigación, encargada a las dos destacadas periodistas Minerva Isa y Eunice Lluberes.
No fue una exageración de los ingleses llamarlo El Napoleón de las Guerrillas, pues tal como apuntó Bosch, los ingleses no son dados a exagerar en lo atinente a calificativos que tienen que ver con personajes históricos.
Y es que Napoleón y Simón Bolívar están entre los más extraordinarios organizadores y jefes de ejércitos de todos los tiempos. Por eso, hay que imaginarse la resonante fama militar ganada en Inglaterra por el dominicano Máximo Gómez por sus pericias en la guerra, como para que uno de sus diarios lo calificara como el Napoleón de las Guerrillas.
Hay, sin embargo, una diferencia entre el genio militar francés y el generalísimo Máximo Gómez, rasgo distintivo que destaca Bosch en su libro Máximo Gómez: el Napoleón de las Guerrillas.
Aunque el estratega militar de Francia tuvo la grandeza de conquistar territorios fuera de las fronteras francesas, sin embargo murió con la derrota de Waterloo. Napoleón Bonaparte no se llevó a la tumba la gloria de no haber sido derrotado, es decir no murió invicto, hecho que destaca Bosch en el mencionado texto.
El dominicano Máximo Gómez, en cambio, fue un estratega militar que todas sus batallas, desde la primera carga al machete dada bajo su mando en Tienda del Pino, el 4 de noviembre de 1886, hasta La Demajagua, ocurrida el 14 de marzo de 1898, hace hoy exactamente 112 años, 1 mes y 5 días que se produjo este último choque en la campaña de La Reforma.
Máximo Gómez, el ilustre dominicano que salió de nuestro país para convertirse en uno de los titanes que luchó por la libertad de Cuba, murió sin haber perdido una batalla, a pesar de la superioridad numérica y de equipamiento del ejército español. Su grandeza como estratega de las guerras, no le impidió que en el plano personal llevara una vida digna de ser conocida por quienes le admiramos y respetamos.
Gómez no sólo fue el típico estratega militar listo para la guerra, dispuesto como lo fue, a enfrentar al enemigo en cualquier terreno, con una gallardía sin límites, con un carácter del jefe militar con la autoridad necesaria para dirigir ejércitos; Máximo Gómez fue el esposo, padre, hijo y amigo que supo envainar el machete para escribir una carta de amor a su mujer querida después de una extenuante jornada contra el enemigo.
Su sensibilidad humana, manifiesta en múltiples actos de su vida, se puede apreciar en sus escritos recogidos en El Diario de Campaña, como cuando se le enteró de la noticia sobre la muerte de Antonio Maceo y su hijo Panchito.
Gómez dejó escrito en su diario una loable vida personal llena de amor, de bondad, de sensibilidad social y solidaridad con los seres humanos.
Cuando en agosto de 2006, la Presidencia de la República anunció de algunas actividades de divulgación sobre la vida de Máximo Gómez, como parte del proyecto Próceres Antillanos, rubricado posteriormente con el Ministerio de Educación, lo hizo con la convicción de resaltar las múltiples facetas de los destacados personajes de Las Antillas, cuyas hazañas sirven de ejemplo a nuestras generaciones.
Como gobierno reconocemos el lugar privilegiado que le guarda el pueblo y gobierno cubanos a nuestro compatriota. Eso nos compromete con nuestro pueblo a desplegar esfuerzos para que los jóvenes de hoy conozcan su hazaña militar y su vida personal.
Ese respeto que guarda el gobierno de Cuba a nuestro compatriota, nos llevó a invitarlo para que colaborara en este esfuerzo de divulgación de la vida del jefe militar mambí.
De la investigación exhaustiva de Isa y Lluberes resultó un libro, una formidable obra novelada, alabada por guionistas cubanos que tuvieron acceso a ella para la elaboración del guión sobre el cual se hizo el documental cinematográfico que estrenamos la semana pasada, y se llevará a La Habana y Nueva York para ser estrenado en esas dos ciudades.
La divulgación de conocimientos en estos tiempos globalizados no es efectiva si no cuenta con el apoyo del recurso audiovisual. Desde que concebimos el plan de divulgación de la vida de Máximo Gómez, pensamos en ese recurso.
Ramón Elías Reyes, cineasta dominicano, que estuvo a cargo de la dirección general del documental cinematográfico, estoy en la obligación de ponderarlo, pues su entrega y seguimiento a este proyecto es inestimable.
Propusimos el proyecto a Fernando Báez, un gran artista de la fotografía, luego de consultar otras opciones que fueron obviadas por su alto costo. Con su empresa Unicornio llevamos a cabo el rodaje y supervisión técnica.
La comunicación gubernamental, como estrategia para lograr que en la población se puedan fijar valores culturales e históricos, da un salto a otras dimensiones al entregar al público el libro y el documental cinematográfico Máximo Gómez, Hijo del Destino, gracias al Trabajo en Equipo.
*Síntesis de las palabras pronunciadas en la premier del documental cinematográfico y presentación del libro Máximo Gómez, Hijo del Destino.
Rafael Núñez
Rafael Núñez