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En directo - Sapos y chivatos, a proposito del cartel

La historia de los sapos, chivatos o soplones viene desde que se tiene noticias del ser humano en el planeta. Hace 2 mil nueve años no se conoce un soplón o chivato más famoso que Judas Iscariote, el que la Biblia ha coronado como la persona que vendió a Jesucristo cuando el Mesías, reunido con sus apóstoles, fue estampado para su posterior muerte con el beso de la traición.

Hay, sin embargo, un libro de Juan Bosch (Judas Iscariote: El Calumniado) en el que don Juan sostiene que Judas fue inculpado por algunos de los seguidores de Jesús por contradicciones de estos con quien Jesús había designado para que se encargara de las finanzas: Judas Iscariote.

Si Judas fue traidor o lo contrario, no es el fin de este artículo. Quiero referirme, más bien, a la serie de televisión colombiana El Cartel de los Sapos, realizada por Caracol, que fue estrenada el año pasado, vista en el país de manera exclusiva por reducidos círculos de opinión en los meses de noviembre y diciembre, pero que se estrena este lunes en el canal 11, de Telesistema, y que augura un éxito de audiencia, como ha ocurrido en otros países.

En esta serie de televisión, se destaca un aspecto particular que llama la atención en la trama, y es la condición de sapo, chivato o soplón que adquirió la mayoría de los miembros de los carteles en Colombia, una vez fue muerto el más poderoso, Pablo Escobar, momento en que marca el inicio de una verdadera guerra entre sus miembros, acusándose unos y otros con los agentes de la DEA y las autoridades de ese país.

¿Qué es un sapo en Colombia? La persona que delata, que descubre una situación que no quiere ser revelada a un tercero interesado en conocerla. Se sabe que los sapos son anfibios, animales vertebrados que tienen dos etapas en la vida. Una como renacuajo, en el agua, y otra en la tierra. El sapo o chivato de la novela adopta esta condición de doble vida, simula una postura de leal y otra de delator. Entre la rana y el sapo casi no hay diferencias, uno es más delgado y otro es más gordito, pero ambos tienen la boca grande. De ahí pudiera ser que los colombianos llamen sapos a los delatores. Los chivatos se conocen en la República Dominicana desde hace mucho tiempo. Su mayor daño fue en la Era de Trujillo, a quien le hicieron una gran labor desde el Servicio de Inteligencia Militar, especialmente en los últimos años de la dictadura, bajo la jefatura del coronel Johnny Abbes García. En Chile se dice chiva a la mentira.

Estos anuros, como le llaman los científicos a los sapos, respiran por la piel y han desarrollado su propia autodefensa ante la contaminación, que consiste en secretar una sustancia tóxica que cubre su piel. Como en el Cartel de los Sapos, los principales protagonistas, que a su vez son delatores profesionales, segregan un veneno entre ellos (la mentira) para sobrevivir y aniquilar a los contrarios o a miembros de su propio grupo.

El autor del libro, Andrés López, del cual fue en parte estructurada la serie, es un ex narcotraficante residente en, Miami, Estados Unidos, que negoció con la DEA, y desde la cárcel escribe los secretos de los tres principales carteles que pusieron en jaque a la sociedad colombiana, episodios que hoy difieren mucho de la realidad por el avance que han dado sus autoridades en el combate contra este flagelo. Es una gran serie, hay mucho de verdad, pero también hay parte que es ficción. El autor del libro El Cartel de los Sapos, que aparece en la novela con el mote de Fresita, es un verdadero sapo, chivato o soplón, lo cual no es ficción.