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La nueva generación

La segunda década del siglo, con la Covid-19, nos transportó al futuro

Un siglo se define al cabo de su primera mitad; el siguiente se esboza en su última década. En ese sentido, el siglo XX se definió después de la Segunda Guerra mundial; el XXI comenzó a dar muestras de lo que sería el nuevo milenio cuando los grandes descubrimientos científicos y tecnológicos comenzaron a ser utilizados por el ciudadano de a pie, cuando la computadora personal comenzó a entrar en los hogares, cuando la brecha digital comenzó a estrecharse y sobre todo cuando el internet dejó de ser de uso exclusivo de los organismos de seguridad de los Estados que dominan el planeta y se puso al alcance de la mano de cualquier ciudadano, incluyendo todo lo que este aporte tecnológico implica: el llamado smart phone que no es más que un teléfono celular inteligente con respecto a la primera generación que se comenzó a utilizar en los finales de los 80 y que ya a finales del siglo XX comenzaban a ser dotados de la internet y que, poco antes del Tournant [giro] del siglo y del milenio, ya podía unirse por intermedio de un satélite, por wi-fi o bluetooth. De manera que antes de que concluyera la primera década del nuevo siglo ya el teléfono celular, inteligente o no, formaba parte de los hábitos y costumbres de los citadinos y comenzaba a penetrar en la cada vez más reducida zona rural a pesar de que tengamos la impresión de que la brecha digital se ha reducido por la cantidad de personas que tienen y utilizan celulares y en particular el WhatsApp.

La segunda década del siglo, con la Covid-19, nos transportó al futuro, aunque la mentalidad del siglo pasado iba a ser pulverizada por la conducta que la pandemia nos iba a imponer. Desde marzo de 2021 la internet se ha hecho imprescindible para todo el mundo. Las relaciones de proximidad han sido muy afectadas. Se evita el contacto físico y los encuentros por zoom o visio-conferencia ya forman parte de la vida cotidiana. Hemos entrado a un mundo virtual como plantea el creador de Facebook que ya le ha cambiado el nombre a la famosa plataforma por el de meta en el que, pretende Marc Zuckerberg, unir el mundo real y el virtual. De lo que tras la pandemia no estamos muy lejos.

Desde la remota Edad Media la humanidad le teme al futuro. Hoy, gracias a los avances científicos y tecnológicos, estamos en pleno futuro. Recordemos la famosa trilogía de Robert Zemeckis Regreso al futuro (1985, 85, 90), en donde el protagonista viaja al pasado y trata por todos los medios de volver a su tiempo, a 1985, atormentado porque la que más tarde sería su madre se enamora perdidamente de él, quien 30 años después sería su hijo.

Hoy, gracias a la informática, nos resulta más fácil que el hombre del siglo XIX e incluso del XX, imaginarnos lo que sería el futuro de los próximos 50 años y es reconfortante pues la medicina estará tan avanzada que los humanos durarán más tiempo y los millennials aprenderán a vivir con una gran parte de la población de más de 50 años afectadas de Alzheimer, pero con la esperanza de que las ciencias médicas darán con el remedio que podrá dar al traste con esa enfermedad degenerativa que hace de los hombres y mujeres muertos-vivientes.

La nueva generación que está dirigiendo República Dominicana, tomó las riendas del país en agosto de 1996, cuando Joaquín Balaguer, gracias a la presión popular luego de su oscura victoria en las presidenciales de 1994, que, como las de 1966, 1970, 1974, 1986 y 1990, además de la del 94, siempre fueron victorias acompañadas de la sombra de la duda. Sin embargo, con su actitud de aceptar elecciones anticipadas y ver que la proximidad del nuevo siglo y del milenio estaba a la vuelta de unos 48 meses, de que Bosch se había retirado de la vida política unos meses después de los comicios de 1994, Joaquín Balaguer tuvo la habilidad de no repostularse y apoyar al joven candidato del Partido de la Liberación Dominicana, Leonel Fernández, un abogado de 43 años, sin importarle que soslayaba al candidato de su propio partido, otro joven de 45 años, Jacinto Peynado. 

Al filmar el “pacto patriótico” que, como él mismo proclamó en la tribuna del mitin de cierre de campaña en mayo de 1996, cerraba el camino al candidato del PRD, José Francisco Peña Gómez, Joaquín Balaguer daba el primer paso para no sólo borrar el funesto recuerdo del famoso gobierno de los doce años. Un período de terror y que obedecía a la política diseñada por la Pax americana que las tropas norteamericanas y el gobierno de Estados Unidos habían dejado funcionando al abandonar el país en septiembre de 1966, dos meses después de la toma de posesión de Joaquín Balaguer.

Si admitimos hoy, 27 años después, que la campaña contra Peña Gómez fue despiadada e injusta; también debemos aceptar que Peña Gómez no supo enfrentar a un joven como Leonel Fernández, pues él sabía cómo combatir a Balaguer y también cómo enfrentar a Bosch porque había nacido a la vida política después del ajusticiamiento de Trujillo y más precisamente en 1961 con el regreso de Bosch al país en octubre de ese año. Tras la salida de Bosch y Balaguer del ruedo político, Peña Gómez fue sorprendido por el cambio radical del escenario político dominicano. La victoria de Leonel Fernández el 30 de junio de 1996 marca la entrada en escena de una generación que fue víctima de la generación posterior a la Segunda Guerra mundial. Con excepción de Hipólito Mejía, tanto Danilo Medina como Leonel Fernández y Luis Abinader, nacieron en la década de 1950 y 1960, respectivamente. 

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Diplomático. Escritor; ensayista. Academia Dominicana de la Lengua, de número. Premio Feria del Libro 2019.