La guerra contra Irán: crónica de un desastre anunciado
Todas las consecuencias de involucrarse con Israel en una guerra contra Irán le fueron oportunamente advertidas al presidente Trump
El 18 de febrero de 1976, la actividad de culto en que se habían convertido las lecciones semanales de Michel Foucault en el Collège de France, estuvo dedicada en gran medida a la cuestión de la guerra, la conquista, el cálculo de fuerzas, y, finalmente, a sus observaciones generales sobre el fenómeno de la confrontación bélica.
Al final de esa lección retomó una idea a la que ya le había dedicado atención en trabajos anteriores sobre el poder: que el aforismo de Clausewitz de que "la guerra es la continuación de la política por otros medios", había sido un lugar común en el tránsito entre los siglos XVII y XVIII, en la Francia de Boulanvilliers. Pero con una inversión de los términos: entonces la política era entendida como "la continuación de la guerra por otros medios".
He pensado en esta cuestión a propósito de una pregunta que me da vueltas en las últimas semanas: ¿estamos regresando a la idea de la guerra como forma de intelección de la política, de las relaciones de poder y de todo el marco de relaciones sociales e institucionales en la sociedad? La deriva de la guerra a la que se ha sumado Estados Unidos en Irán es el detonante de esta preocupación.
Contrariando un elemento central de su campaña electoral, de no involucrar a Estados Unidos en conflictos armados, la ostentación del poderío militar parece haber adoptado una forma peculiar en el segundo mandato del presidente Donald Trump: la que lo ejerce por la mera fascinación de atestiguar la destrucción, dictado por el más primitivo resorte de la condición humana: el instinto, y contrariando las advertencias de su círculo más íntimo de asesores y especialistas, sobre las consecuencias más que probables de sus acciones, tal y como ha sucedido con Irán.
Nadie en su sano juicio ha negado el carácter sanguinario del régimen que a lo largo de 47 años se ha implantado en Irán. Ni la atrocidad de los crímenes que ha cometido. Ni, mucho menos, el riesgo que supone para la seguridad internacional el programa de enriquecimiento de uranio con el fin de obtener un arma nuclear. Pero 47 años de historia, y 8 presidencias alternadas entre republicanos y demócratas, ponderando y descartando la opción de la guerra como forma de abordar el conflicto, no es algo que nadie, en su sano juicio, deba pasar por alto porque se lo dicte su instinto.
Todas las consecuencias de involucrarse con Israel en una guerra contra Irán le fueron oportunamente advertidas al presidente Trump, luego de la hermética reunión en la que el primer ministro israelí presentó su plan a la cúpula mayor del gobierno estadounidense. La misma tuvo lugar en la Sala de Gabinete, contigua al Despacho Oval de la Casa Blanca, el día 11 de febrero de 2026, según se narra en el meticuloso reportaje titulado Cómo Trump llevó a Estados Unidos a la guerra con Irán (New York Times, 7 de abril de 2026, disponible en línea en el sitio web https://www.nytimes.com/2026/04/07/us/politics/trump-iran-war.htmlm).
En ese trabajo, los corresponsales del Times para la Casa Blanca, Jonathan Swan y Maggie Haberman, detallan cómo los oficiales de inteligencia del gobierno estadounidense seccionaron el plan presentado por el primer ministro israelí. Con "un profundo conocimiento de las capacidades militares estadounidenses" y conociendo a la perfección "el sistema iraní y a sus actores", resumieron la presentación de Netanyahu en cuatro etapas: i) la decapitación o asesinato del ayatolá; ii) el debilitamiento de la capacidad de Irán para proyectar poder y amenazar a sus vecinos; iii) la sobrevenida de un levantamiento popular dentro de Irán y, iv) un cambio de régimen, con la instalación de un líder laico para gobernar el país.
La primera conclusión de los análisis elaborados por los funcionarios estadounidenses fue que "los dos primeros objetivos eran alcanzables con la inteligencia y el poder militar de Estados Unidos". No obstante, consideraron "que el tercer y cuarto punto de la propuesta del Sr. Netanyahu, que incluían la posibilidad de que los kurdos lanzaran una invasión terrestre de Irán, estaban alejados de la realidad". Nada menos que el director de la CIA, según se detalla en el reportaje, luego de informar al presidente Trump los resultados de la evaluación llevada a cabo "utilizó una sola palabra para describir los escenarios de cambio de régimen del primer ministro israelí: "ridículos"". A esto, el Secretario de Estado, el señor Marco Rubio, añadió: "En otras palabras, es una tontería".
Ante una pregunta directa del presidente Trump sobre su parecer, el presidente del Estado Mayor Conjunto, general Dan Caine, su respuesta fue la siguiente: «Señor, en mi experiencia, este es el procedimiento habitual de los israelíes. Prometen más de lo que pueden cumplir y sus planes no siempre están bien elaborados. Saben que nos necesitan, y por eso insisten tanto en convencernos».
Los reparos fluyeron en relación con todas las cuestiones estratégicas de mayor calado. Se formuló una "alarmante evaluación militar" en el sentido de que una intervención contra Irán terminaría por "agotar drásticamente" las reservas de armamento, lo cual incluía "los interceptores de misiles", sin que se vislumbraba una forma rápida de reponerlas.
Lo que hoy se presenta como uno de los ejes capitales del conflicto, el bloqueo del estrecho de Ormuz, por su impacto desestabilizador en la economía mundial, en los precios internacionales del petróleo y sus derivados, en los fertilizantes, o el trasiego de parte de los minerales que son la materia prima para la industria tecnológica, fue otra de las cuestiones sobre las que fue advertido el presidente Trump. En este punto, cuentan los reporteros, "el Sr. Trump había descartado esa posibilidad, dando por sentado que el régimen capitularía antes de que llegara ese extremo".
La subida de los precios de la gasolina, a solo meses de unas elecciones de medio término en las que se votará a la totalidad de los integrantes de la Cámara de Representantes y a un tercio de los del Senado; los riesgos para mantener cohesionada a la coalición política llevó al presidente a su segundo mandato, creyendo en la consigna de no más guerras; la desestabilización regional en oriente próximo; o lo difícil que sería hacer creíble ante la opinión pública la excusa de la cuestión nuclear, luego de las proclamas de la aniquilación de ese riesgo con las ataques perpetrados en verano de 2025, fueron otros tantos de los aspectos sobre los que le advirtieron sus asesores políticos y principales cargos del gobierno al presidente Trump, según el referido reportaje del Times del 7 de abril.
Cuando las advertencias empezaron a hacerse realidad, cuando los dos o tres días que -según el dictado de su instinto-, duraría en conflicto, se convirtieron en dos o tres semanas, pasando luego a casi un mes y medio; y con la incertidumbre como signo sobre el futuro del conflicto, el presidente Trump, del que se creía que había superado todas sus posibilidades para escandalizar, premeditó el escalofriante ultimátum: "Toda una civilización morirá esta noche, para no volver más", si el gobierno iraní no desbloqueaba el estrecho de Ormuz.
Que el presidente de la nación con el arsenal militar más poderoso del planeta profiera una amenaza tan descomunal, tras haber exhibido el más grosero desprecio por el derecho interno y por el derecho internacional; tras haber incentivado el asalto al Capitolio, con la finalidad de obstruir el traspaso de gobierno luego de las elecciones en las que resultó derrotado; que trata de animales inmundos a millones de sus congéneres, solo porque no encajan en la tipología racial supremacista que él encabeza; que se no se sonroja al afirmar que sus únicos límites morales son los que le dicta su instinto, es más, mucho más que un crimen de guerra.
Es la expresión suprema de la decadencia moral a que puede llegar un ser humano que se ha revelado incapaz de concebir el mundo más allá de los límites de su propio universo mental. Y ese nivel de decadencia moral parece representar, hoy por hoy, el mayor riesgo inmediato a que se expone la humanidad.

Cristóbal Rodríguez Gómez