Bolsonaro: Lecciones por aprender

Es sencillo que son las emociones las que mueven el voto y los pueblo. Y conociendo eso, toda campaña electoral y la política en general esta orquestada por relatos. Se trata de narraciones que cuentan una historia en cuatro cuadrante: la del candidato, la del partido o movimiento, la del gobierno saliente y la de la sociedad que debe salir a votar.
$!Bolsonaro: Lecciones por aprender

La política es dialéctica, desde el conflicto como motor de la historia (Marx) aunque es Hegel que la saca de la retórica y le sirve para comprender y expresar la situación real del mundo.

Toda campaña electoral deja enseñanzas. He leído muchas reflexiones y análisis en las últimas horas sobre el triunfo del candidato ultraderechista Jair Bolsonaro y son muchos los aprendizajes a compartir. Mas aun de un candidato que gana las elecciones con un presupuesto de campaña electoral muy limitado, sin estructura partidaria ni territorial de respaldo, con antecedentes dudosos y con un discurso literalmente explosivo para descarrilar cualquier campaña electoral.

Personalmente saco una gran lección leída en un análisis aparecido en El País de España: Nadie esta inmune a la catástrofe política. Sea de izquierda o de derecha. La democracia no es un valor universal. Puede llegar al poder alguien que fustigue la institucionalidad, haga apología de la tortura y de los torturadores, de dictaduras y dictadores. O que azuce contra la corrupción y los corruptos como los únicos males de la nación, como lo hizo Trujillo, Chávez y ahora Bolsonaro.

Brasil es el chakra sexual del planeta. Su fuerza creativa es enorme. Apenas en el 2016, una presidenta elegida por 52 millones de ciudadanos era destituida mediante una charada jurídica y parlamentaria, sin que nadie saliera a defenderla. El pueblo brasileño se sintió traicionado por el PT y sus líderes por la enorme e innegable corrupción que prohijó. Esa traición del PT junto a esa actitud de cruzada moralista de la oposición contra esta le abrieron el camino al fundamentalismo.

Es así como Bolsonaro conectó con las dos emociones fundamentales del pueblo en el actual proceso electoral: el miedo y el enojo. Y es que los brasileños se sintieron traicionados con la corrupción del gobierno del Partido de los Trabajadores (PT) en quienes vieron como los únicos responsables de los tres grandes males actuales: corrupción, crisis económica y delincuencia.

Es sencillo que son las emociones las que mueven el voto y los pueblo. Y conociendo eso, toda campaña electoral y la política en general esta orquestada por relatos. Se trata de narraciones que cuentan una historia en cuatro cuadrante: la del candidato, la del partido o movimiento, la del gobierno saliente y la de la sociedad que debe salir a votar. La campaña de Bolsonaro se montó en el “relato de la ley y el orden”. Mientras el PT cabalgó en el “relato del golpe” contra Dilma. El objetivo de cada relato es que la mayoría lo adopte y lo incorpore para comprender la realidad.

Tal como explica Daniel Eskibel, el “relato del golpe” comenzaba contando que los gobiernos del PT habían sacado de la pobreza a millones de personas que habían sido siempre las más postergadas en la historia del país. Y que justamente por eso los sectores más poderosos estaban ejecutando un golpe de estado destinado a revertir tales avances. Golpe de estado impulsado por sectores económicos, políticos, mediáticos y judiciales y que tenía como grandes hitos la destitución de la Presidenta Dilma Rousseff y el encarcelamiento de Lula máximo líder del PT y del país.

Mientras, el “relato de la ley y el orden”, comenzaba contando que en los últimos años la vida de los brasileños estaba siendo destruida por tres flagelos mortales: la corrupción política, la crisis económica y la delincuencia. Y que justamente por eso era imprescindible poner un freno radical ante tales flagelos. Un freno que implicara ley y orden, mano dura, autoridad fuerte y un liderazgo como el de Bolsonaro que no le temiera a nada ni a nadie.

Aprendamos de Brasil... y de Venezuela.

Associate MIT- Harvard Public Disputes Program. Universidad de Harvard.

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