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Círculo virtuoso de incentivos

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Círculo virtuoso de incentivos

El centro para la definición, formulación y seguimiento de las políticas públicas impulsadas por el Estado siempre debe ser la gente y cuando estas políticas se localizan en un territorio, las mismas contribuirán en minimizar las precariedades de la población en su contexto especifico, maximizando a su vez el potencial endógeno para su desarrollo. En tal sentido los incentivos para el desarrollo deben estar diseñados para mejorar el bienestar de la población y estos serán efectivos siempre y cuando puedan estar vinculados a un territorio diferenciado.

Una de las zonas del territorio nacional con mayores retos históricos acumulados y con el desafío de impulsar un proceso de desarrollo estratégico es la zona fronteriza, la cual se encuentra localizada en la superficie compuesta por las provincias de Montecristi, Dajabón, Santiago Rodriguez, Elías Piña, Independencia, Bahoruco y Pedernales; la cual se ha caracterizado por ser uno de los territorios con mayor pobreza del país donde se encuentran diez (10) de los quince (15) municipios más pobres del país, concentrando diez de estos en las provincias localizadas al sur y cinco en la provincia Elías Piña: Juan Santiago (92.5%), Hondo Valle (84.7%), Pedro Santana (83.2%), El Llano (79.2%) y Comendador (77.5%).

El estado de pobreza acompañado de la ausencia de oportunidades y empleos formales en esta zona del país evidencia la necesidad de promover incentivos que impacten de manera directa a todos sus habitantes, con la finalidad de que la población de estas provincias pueda permanecer en su territorio de origen, sin la necesidad de emigrar hacia los principales centros urbanos o a otros polos de desarrollo, interrumpiendo así el proceso de despoblamiento histórico que ha reducido la población de estos 10,823 Km² a solo 498,000 habitantes.

De manera que se necesita activar un circulo virtuoso de incentivos para la zona fronteriza donde la gente se convierta en la meta final, garantizando que los elementos de este proceso puedan contribuir en una plataforma de desarrollo para revertir la tendencia histórica de limitaciones, precariedades, dificultades y carencias que ha convertido este territorio en una tierra sin esperanzas.

Al colocar a la gente como el fin para garantizar el desarrollo de la zona fronteriza, el circulo de incentivos se complementa con: i) inversión pública, ii) fomento de actividades productivas y iii) generación de empleos formales. En primer lugar, propiciar un catálogo de inversión pública que garantice aspectos básicos de conectividad, energía, agua y saneamiento; acompañado por una gestión de lo público que eleve la oferta de seguridad, educación y salud contribuyendo en el cimiento del desarrollo anhelado.

Esto permitirá en segundo lugar fomentar la implantación de actividades productivas que atraigan nuevos capitales consolidando así la alianza público – privada que despierte el interés por aumentar la presencia del sector privado en la zona. Estos elementos contribuirán en tercer lugar a la generación de empleos formales de calidad que por un lado abran las oportunidades para que los jóvenes quieran estudiar y mantenerse en su zona de origen y al mismo tiempo se aseguren los niveles mínimos de habitabilidad básica para que al final el mayor beneficiario de todo este círculo virtuoso de incentivos sea la población.

La aplicación de los elementos de este círculo virtuoso se repite de forma periódica en atención a las necesidades identificadas y el mismo será el resultado de políticas impulsadas por los diversos Poderes del Estado y todos los órganos del aparato gubernamental, sustentado en una visión común, para la mejora del bienestar de su gente, sin importar el lugar en donde resida.

@erickdorrejo