Concertación 2021: Hacia los pactos necesarios

Las reformas institucionales importantes y dignas de las aspiraciones de cambio de la ciudadanía son parte de los retos pendientes de concertación hasta un sinnúmero de negociaciones que vienen gestándose con seriedad de propósito.
$!Concertación 2021: Hacia los pactos necesarios

El Gobierno central tiene múltiples procesos de diálogo y negociación en este 2021 que definirán la salida de la crisis y buscarán apuntalar la gestión económica, social e institucional a que aspira el país y la administración de Luis Abinader.

Desde los pactos pendientes, el fiscal en particular hasta el ya famoso pacto eléctrico, cuyo largo proceso merece un final inteligente. Las reformas institucionales importantes y dignas de las aspiraciones de cambio de la ciudadanía son parte de los retos pendientes de concertación hasta un sinnúmero de negociaciones que vienen gestándose con seriedad de propósito.

Muchos de estos procesos se harán en el Consejo Económico y Social, como debe ser. Otros tendrán nuevos escenarios.

A continuación, comparto algunos de los errores más comunes que se repiten en la mayoría de los procesos de concertación y nuestras recomendaciones:

1. Ausencia de preparación.

En una entrevista que me hicieran sobre el éxito de las Mesas Técnicas del Indotel celebradas en el INTEC, en el año 2018, sobre cuáles fueron las claves de su éxito, mi respuesta fue: “Las claves del éxito fueron tres: Preparación. Preparación. Preparación.”

Durante varios meses previos al inicio de la mesa estuvimos preparando y diseñando el proceso con un equipo profesional de alto nivel, entre ellos su actual directora ejecutiva. Igualmente, el análisis profundo y el pensamiento sistemático estuvieron presentes durante todo el proceso.

2. Ausencia de un diseño en tres dimensiones.

La negociación no es, exclusivamente, todo aquello que se hace en la mesa. Eso es apenas, la primera dimensión. El territorio conocido de los movimientos persuasivos, la escucha activa, las ofertas y contraofertas, la confusión de votar versus construir consenso y toda una serie de acciones muy orientadas a la inteligencia emocional.

Para el éxito hay que prepararse en las tres dimensiones:

- La segunda dimensión se corresponde con el diseño del acuerdo. un buen diseño de acuerdos exige saber sondear más allá de la superficie para descubrir fuentes de creación de valor económico y no económico que harán sostenible el eventual acuerdo. Esta etapa requiere un enfoque sistemático que sirva para imaginar y estructurar acuerdos creativos.

- La tercera dimensión son una serie de elementos y acciones fuera de la mesa de negociación que dan forma y remodelan la situación. Preparan el proceso, lo anticipan, “disponen la mesa” para estar seguros de que serán abordados por las partes apropiadas, que involucren el conjunto de intereses apropiados, en la mesa o mesas necesarias, en el momento propicio, bajo las expectativas pertinentes y encarando responsablemente las consecuencias previsibles para evitar abandonar la mesa si no hay acuerdo.

Estas tres dimensiones implican un proceso de preparación metodológica en si misma que auguran resultados notables.

3. Satanizar los intereses

Es precisamente lo contrario, es sacando a la luz y tomando en cuenta los intereses de las partes y distintos grupos (stakeholders) como se construye acuerdos. Desde los sindicalistas hasta los empresarios nacionales y extranjeros, el Gobierno, la ciudanía, los grupos minoritarios, los organismos internacionales y un largo etcétera.

Es con base en intereses tangibles y no tangibles como se construye consenso. Entendiendo por intereses, los deseos, miedos, temores, aspiraciones, esperanzas, condiciones que están debajo de las posiciones (de lo que yo digo que quiero).

Dejemos a un lado el buenismo y la hipocresía que buscan satanizar los intereses de los distintos grupos de la nación. Mas bien encaremos el diálogo reconociendo esos intereses con realismo y creatividad.

4. La ausencia de Criterios de Legitimidad.

Nos encanta el regateo, nos encanta el “dame un poquito” más. Nos encanta perder ambos ojos, con tal de que el otro pierda uno. Es urgente utilizar criterios objetivos para tomar decisiones, para ceder o no ceder. Y estos criterios son la ciencia, la constitución, las leyes, la jurisprudencia, los índices, indicadores y modelos económicos, los análisis comparados realizados por instituciones de alta reputación. Los precedentes que demuestran que ha funcionado o no en otros países.

Todo ello por un principio básico: todos queremos ser tratados con justicia y la auténtica buena fe se demuestra en la sostenibilidad de la implementación.

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