Donald Trump, entre el éxtasis de la victoria y la agonía de la derrota

$!Donald Trump, entre el éxtasis de la victoria y la agonía de la derrota

Un Presidente impopular con un récord significativo de logros ayudó a la decisión dividida del martes en las elecciones congresuales. La boyante economía como resultado de los atrevidos recortes de las tasas impositivas y de las regulaciones del presidente Trump ayudaron a evitar una derrota completa como las sufridas por el partido en poder de la Casa Blanca en 1994 y 2010. Pero su polarizante manera y el fracaso del Senado para reformar la ley del sistema de salud de U.S. ayudó a los demócratas a capturar suficientes votos de los distritos suburbanos para retomar el control de la Casa de Representantes”. James Freeman, Election Results, The Wall Street Journal, November 7, 2018

El éxtasis de la victoria y la agonía de la derrota’ es una expresión muy utilizada en los deportes para reflejar el estado de ánimo de ganadores y perdedores. En los deportes –salvo en deportes como el fútbol que pueden terminar empatados– los fanáticos siempre terminan en uno de esos extremos. No ha sido este el caso para el presidente Trump en cuanto a los resultados electorales de este martes en Estados Unidos. Con una clara victoria en el Senado y en las Gobernaciones, Trump tiene razones suficientes para celebrar. El problema es que perdió en el nivel congresual que más importaba –la Cámara de Representantes.

Seguramente, el presidente Trump hubiera preferido perder en el Senado y ganar en la Cámara de Representantes. La razón es simple. Esa cámara tiene la potestad de iniciar el proceso para un juicio político al presidente que podría derivar en su destitución. Y con las investigaciones en curso, su rol podría ser decisivo. Además, el dominio dividido entre republicanos y demócratas hace aún más difícil que dos promesas fundamentales de la campaña de Trump y en las que ha puesto todo su empeño se puedan realizar. La primera se refiere a la reforma del sistema de salud –el ObamaCare– que no fue posible lograr aun teniendo el control de ambas cámaras. Ese fracaso, de acuerdo con los analistas, ha tenido un impacto negativo en los resultados electorales.

La otra promesa no cumplida ha sido la construcción del muro en la frontera con México que no ha sido posible por la falta de fondos presupuestarios y que dada la nueva composición del congreso resultará más difícil de lograr en lo que resta de su período de gobierno. Asimismo, quedan pendientes algunos aspectos de la reforma impositiva que deben ser conocidos por ambas cámaras y que resultaran difícil de aprobar. Entre ellos se encuentran algunos de las exenciones impositivas que se aprobaron con carácter transitorio y que ahora quieren convertirse en reformas permanentes.

El triunfo de los demócratas en la Cámara Baja es una buena noticia para la democracia norteamericana, ya que, sin dudas, mejorará el balance entre los poderes de la Unión. Sin embargo, dependiendo de la responsabilidad con la que se asuma ese desafío se podrá evitar que esto no conlleve a un enfrentamiento innecesario entre los poderes del Estado. Aunque está claro que de ahora en adelante será más improbable que la agenda migratoria de Trump tenga avances significativos hasta la conclusión de su mandato.

El desempeño económico durante los dos primeros años de Trump ha sido un factor que ha ayudado a compensar otros aspectos controversiales de su gestión. La economía está creciendo de manera sostenida y el desempleo se ha situado en los niveles más bajos de los últimos cincuenta años, lo que para muchos economistas representa una posición de pleno empleo. Pero aun con estos logros desde el punto de vista del funcionamiento de la economía, la situación de Trump luce complicada para los próximos dos años. «Los demócratas comenzarán a desatar múltiples investigaciones en todas las cosas de Trump, para empañar al presidente y su familia como corruptos e incriminarlo si pueden reunir suficiente material para hacerlo. Esperen dos años de filtraciones acerca de las declaraciones impositivas del señor Trump, sus negocios, y los contactos de su administración con empresas de negocios», esto plantea un editorial de The Wall Street Journal. Y agrega que el ‘tranque del juego’ podría ser virtuoso si eso significa que la economía no es afectada por decisiones que podrían hacerle daño.

Indudablemente que el presidente Trump tiene su mira puesta en su probable reelección en 2020. Y para ello tendrá que mejorar su base de apoyo en los suburbios y dentro de los sectores más educados de los electores. De acuerdo con una reciente encuesta el nivel de aprobación de su gestión está en un 44%, mientras que un 21% de los que apoyan sus políticas no le agrada la personalidad del presidente. Cambiar su personalidad puede resultar casi imposible, sobre todo cuando esa misma personalidad le ha permitido un relativo éxito, tanto en la política como en los negocios.

No es inusual, sin embargo, que un presidente resulte derrotado en las elecciones de medio término –como en los casos recientes de Bush hijo y Obama– y luego resulten reelectos. Cada Estado tiene su propia realidad política y los candidatos locales pueden tener atractivos especiales que los hagan merecedores del voto popular, independientemente del partido que los postule. Por eso, los votos en las elecciones locales no pueden ser automáticamente extrapolados como votos para el presidente. Teniendo en cuenta esta salvedad, no es arriesgado decir que, si Trump logra superar los dos años de posible confrontación con la Cámara de Representantes, sus chances de ser reelecto son muy altas.

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